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Cuando Carmen Sevilla profetizó sobre el lifting de cuello

«He aportado a la Medicina Estética una nueva técnica no quirúrgica: el cerclaje posterior del cuello»

  • Cuando Carmen Sevilla profetizó sobre el lifting de cuello

Tiempo de lectura 8 min.

28 de mayo de 2018. 18:16h

Comentada
Dr. Moisés Amselem / Especialista en Medicina Estética.  28/5/2018

¿Qué fue de aquellos cuellos esbeltos de las grandes divas del cine como Rita Hayworth, Grace Kelly o Ava Gardner? Cada día aumenta la demanda de procedimientos médico-estéticos para atenuar los signos de la edad sobre el cuello y cada vez es mayor el arsenal terapéutico para afrontar esta problemática: peelings, vitaminas, ácido hialurónico, inductores de colágeno (hidroxiapatita cálcica o policaprolactona), hilos tensores de polidioxanona o ácido poliláctico, radiofrecuencias, IPL (luz pulsada intensa), ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU) y hasta la toxina botulínica para relajar las bandas verticales del músculo platisma. Ante tanta oferta, el público cada vez está más perdido, por lo que voy a tratar de ayudar a esclarecer las bondades de cada uno de ellos, cuáles son los de elección en cada rango de edad, qué problemas pueden acaecer tras cada tratamiento, cuáles son las expectativas tras realizarlos y cuáles las limitaciones en cuanto a consecución de objetivos.

Antes de todo, decir que mi visión es desde una perspectiva médica, conservadora, sin cirugía, si bien es cierto que, como en todo, existen limitaciones y en esos casos más refractarios puede estar indicado pasar por el quirófano (lifting cervical). Los peelings químicos están recomendados en personas que no son «devoradoras de sol», con piel no oscura, con manchas en las regiones laterales del cuello, lo que se conoce como poiquilodermia de civatte y que suele relacionarse con la aplicación de perfumes con alcohol y que al incidir los rayos ultravioletas sobre esa zona, acaba pigmentándola. A este respecto, la luz pulsada (IPL) y sobre todo, la última generación (I2PL), suele tener efectos muy beneficiosos reduciendo rojeces y pigmentaciones. Su limitación es la época de aplicación, ya que para evitar quemaduras y rebotes se recomienda no aplicar un mes antes o dos después de la exposición al sol. Respecto a los inyectables reabsorbibles, en mi opinión, el ácido hialurónico y las vitaminas son de elección para la parte media y baja del cuello, y los estimuladores de colágeno para la región que está inmediatamente bajo la mandíbula. Los hilos tensores en ocasiones son buenos coadyuvantes siempre y cuando haya un panículo de grasa considerable para anclar los hilos. A este respecto sólo una observación: de los 65 a 68 años la capacidad de generar colágeno está prácticamente anulada y los inductores de colágeno ya no funcionan, por lo que se recurre sólo al hialurónico como inyectable. Las técnicas físicas pueden ser más o menos efectivas dependiendo de la edad, grado de flacidez o descolgamiento. Las radiofrecuencias, si son externas, son menos efectivas y de poca duración y se requiere de varias sesiones para conseguir un efecto mantenido en el tiempo. Las endodérmicas, con agujas de oro, al calentar desde el interior son mucho más potentes y algunos la combinan con HIFU. Las primeras se realizan con una frecuencia de una a dos semanas entre sesiones, en las endodérmicas cada dos meses, tres sesiones en total y mantener una vez al año. En ambos casos resaltar que, si se ha inyectado en el último mes ácido hialurónico no se debe aplicar radiofrecuencia ya que el calor que emiten desestructura las partículas de hialurónico y acabarían perdiendo efecto. Pero, volvamos al principio del artículo: ¿cómo combatir la flacidez del cuello? Hace años, establecí una máxima: «Toda parte de nuestro cuerpo que pierde volumen provoca un descolgamiento de estructuras adyacentes». Esto es válido para cara, cuello, brazos, abdomen, etc. Por tanto, ante un descolgamiento evidente y aplicado al tema que hoy nos ocupa tenemos que buscar qué zonas serían las responsables de un cuello más o menos flácido. A ese respecto, en febrero de 2018, en el Congreso Nacional de Medicina Estética, expuse una nueva técnica que bauticé con el nombre de cerclaje posterior del cuello.

Presenté un caso espectacular de una paciente de 58 años a la que en numerosas ocasiones había tratado de la flacidez del cuello y que, debo decir, nunca había obtenido resultados realmente satisfactorios. A.F.M. (siglas de la paciente), comenzaba a estar desesperada y me decía: «Hemos probado casi todo y no he llegado a obtener un resultado realmente satisfactorio. Moisés, ¿crees que debería recurrir a la cirugía?». Le dije, «espérate que para anestesia y bisturí siempre hay tiempo», a pesar de que realmente es una indicación quirúrgica. Y añadí: «Tengo algo que proponerte antes de dar el paso decisivo del cuchillo. En tres meses se celebra nuestro congreso, tengo que presentar algo nuevo y se me ha ocurrido una técnica que puede funcionar, pero no te garantizo nada. Se trata de inyectar inductor de colágeno (hidroxiapatita cálcica) en la región posterior del cuello, entre el músculo esternocleidomastoideo y el trapecio, en lo que se conoce como triángulo cervical posterior y el ácido hialurónico en la región cervical anterior. Si, basándonos en mi máxima de que al proyectar la zona de pérdida de volumen responsable del descolgamiento conseguimos resituar la estructura que ha cedido, podríamos probar esta combinación inyectando el ácido hialurónico en la región anterior para revitalizar la piel flácida y crear una maya posterior en base a las microinyecciones del inductor de colágeno. Además, ambos productos tienen efecto inmediato y con el colágeno crearíamos progresivamente un efecto de proyección de planos que retensaría desde atrás toda la estructura del cuello». «Si tú crees que puede servir de algo, adelante», dijo.

Nos aventuramos con el intento. Hicimos fotos previas en diferentes posiciones, limpiamos y desinfectamos bien la zona, inyectamos dos jeringas de 1 ml de ácido hialurónico en la zona anterior y dos jeringas de la hidroxiapatita cálcica (Hydroxytec) en la posterior, todo ello con aguja y de forma totalmente indolora, sin necesidad siquiera de anestesia tópica. Fue increíble experimentar cómo a cada depósito del inductor de colágeno en las zonas claves de vectorización se iba evidenciando un efecto claro de mejora de la flacidez. La paciente se marchó más contenta, aunque ahora había que esperar. A los tres meses, incluso antes de llamar a la paciente para hacerle las fotos de control postratamiento, recibí un mensaje en el que me decía: «No sabes qué bien tengo el cuello, vas a triunfar en el congreso». Vino a consulta y fue increíble ver cómo se había retensado, ya no había colgajos como antes y comenzaba a corresponderse con el de una señora, o para que no se moleste, de una chica de 58 años. Llegó el congreso, expuse la técnica y la aceptación por parte de los colegas fue maravillosa. No quiero ponerme medallas pero creo que he aportado a la Medicina Estética una nueva técnica para el lifting no quirúrgico del cuello . Desde entonces, la he aplicado a casi 30 pacientes y de momento, los resultados son muy alentadores, pero el tiempo lo dirá.

Decir que la ocurrencia de la técnica se la debo a Carmen Sevilla, cuando en televisión mostró a toda España su famoso esparadrapo para recoger el cuello desde atrás. Hoy, de estar en plenitud de facultades nos diría: «¡Uyyy qué bonitooo!»

Para más información:

www.clinicaacidohialuronicomadrid.es

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