Desde aquí

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17 de julio de 2018. 17:27h

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Andrés Aberasturi 17/7/2018

Cierro este curso de mis colaboraciones en A TU SALUD de LA RAZÓN con una cierta satisfacción por el deber cumplido y con la duda de si volveré en Septiembre a ocupar y compartir este espacio con tanta firma ilustre. Los años, ya se sabe. Lo del deber cumplido es un alarde estúpido que nos persigue a los que tenemos la responsabilidad de firmar opiniones. Desde aquí he pedido en no pocas ocasiones acabar de una vez con los 17 sistemas sanitarios que entorpecen, complican innecesariamente y desequilibran el entramado de nuestra de Sanidad convirtiendo en «desplazados» a los propios españoles. El éxito no sólo de mi humilde petición, sino de lo que es un clamor entre pacientes, profesionales y hasta políticos, ha sido exactamente ninguno. El tema se sigue estudiando y aplazando sin que nadie sepa cuando se va a imponer la lógica y la justicia. Desde aquí he reivindicado el papel de los médicos de familia y los profesionales de la enfermería pero no parece que se preste mucha atención a estas dos piezas fundamentales para sostener el sistema: los médicos de familia cambian cada dos por tres y a la enfermería se la quiere minimizar yendo contra la lógica de hacer más horizontales los equipos. Desde aquí me he llevado las manos a la cabeza preguntándome qué pasa en una sociedad que necesita más guardias de seguridad en las urgencias que en los bancos. También desde aquí he intentado justificar a los laboratorios que se gastan mucho dinero en investigaciones que terminan en fracaso, pero, la verdad, me lo han puesto muy difícil en algunos casos. Desde aquí he levantado mi voz humilde ante el drama de las llamadas «enfermedades raras» y he intentado contribuir a hacerlas visibles y, sobre todo, en convencer que las enfermedades pueden parecer «raras», pero nunca los enfermos que las padecen, que tienen todo el derecho del mundo a ser atendidos y a que se siga investigando, aunque la posible solución no haga rico a nadie. Desde aquí he hecho lo que he podido: he gritado, he sonreído, he llorado. Lo que nos depare el futuro está en manos de otros. Ellos deberían reconocer sus errores y enmendarlos. Los compañeros de este suplemento seguirán intentado dar pautas para llegar a una sociedad mejor. A todos les deseo mucha suerte. Y gracias, naturalmente, a los lectores.

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