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Di adiós para siempre al mal olor y sudoración excesiva de axilas

«Por fin podemos acabar con este complejo que produce el ir todo el día con las camisas empapadas»

  • Di adiós para siempre al mal olor y sudoración excesiva de axilas

Tiempo de lectura 4 min.

28 de agosto de 2018. 16:20h

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Dr. Moisés Amselem /Especialista en Medicina Estética.  28/8/2018

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Tanto la hiperhidrosis (sudoración excesiva) como la bromhidrosis (mal olor al sudar) suponen un problema bastante generalizado en ambos sexos. Aproximadamente el 3% de la población la padecen y ello supone un problema social creando a veces complejos importantes.

Hablaremos del sudor axilar. En un centímetro cuadrado de axila podemos encontrar unas 600 glándulas sudoríparas, tanto ecrinas (responsables del sudor) como apocrinas (responsables del mal olor). Esas glándulas se encuentran a unos cuatro a cinco mm de profundidad en la piel y suponen un 3% del total de glándulas sudoríparas de todo el cuerpo. Si conseguimos eliminar de forma permanente estas glándulas mediante determinados métodos físicos, desaparecerá el sudor y consecuentemente, en aquellas personas con mal olor por colonización de bacterias, éste desaparecerá de forma fulminante.

Hace ocho años, Miramar Labs, una empresa con sede en San Francisco (Estados Unidos) desarrolló una terapia física en un dispositivo altamente eficaz con el nombre de «MiraDry» a base de microondas que, de forma controlada, tiene la capacidad de producir una energía que genera calor y una destrucción selectiva de estas glándulas. A este procedimiento se le conoce como termólisis planificada. Un enfriamiento simultáneo y continuo de la piel protege la capa superficial durante todo el procedimiento.

El protocolo consiste en primer lugar en determinar el área específica del sudor mediante el test de Minor, aplicando povidona yodada (Betadine) en la zona y espolvoreando a continuación sobre la misma, harina de almidón (Maizena). Al contacto de ambos y en pocos minutos, las zonas de sudoración van cobrando un tono oscuro, delimitándose así de forma más precisa el área de tratamiento y haciendo incidir mayor cantidad de energía sobre dichas zonas. Posteriormente, se aplican unas plantillas a modo de calcomanía para aplicar con exactitud el manípulo de microondas en cada zona sin sobredosificar energéticamente la misma. Tras lo cual, se administra una anestesia tumescente para anular por completo el dolor y favorecer la penetración de la onda de calor. Una vez conseguida la insensibilidad de la zona, se aplica el tratamiento en sí con una duración por axila de unos 20 minutos. Tras este paso, se coloca frío localizado, y ésta debe ser la tónica durante los próximos tres días. Se suele dar una cobertura antibiótica preventiva, algún antiinflamatorio- analgésico y evitar en una semana, al menos, cualquier fuente de calor, gimnasio, sauna, etc. Podrá mojar la zona y secarla suavemente. A las dos semanas ya se disfruta de una vida normal, pero casi de inmediato pueden volver a su jornada laboral. Durante unos días el paciente sentirá la zona edematizada, como si estuviera almohadillada, y algunos pacientes pueden objetivar una cierta pérdida de sensibilidad durante algunas semanas, que es transitoria.

En una sesión desaparece por completo el mal olor y un 50 al 60% del sudor y en una segunda sesión, si precisa, que se realizaría a los dos a tres meses tras la primera, desaparecería casi el 80% del sudor.

La pregunta que nos viene a la cabeza a continuación es: ¿es bueno destruir estas glándulas sudoríparas?, ¿no son realmente necesarias?

La respuesta es que en las axilas, no. Los humanos nacemos con aproximadamente dos millones de glándulas sudoríparas en todo el cuerpo. Las axilas sólo contienen alrededor del 2-3% de esas glándulas. Después de un tratamiento con «MiraDry» el paciente experimentará los innumerables beneficios de tener las axilas casi secas, y continuará sudando normalmente en otras partes del cuerpo.

Hasta ahora, las únicas terapias existentes para este problema eran la toxina botulínica, con duración de seis a nueve meses o de forma más radical y permanente, la simpatectomía transtorácica, cirugía que consiste en cortar el nervio simpático, responsable de la sudoración, sobre todo con el ejercicio, estrés, miedo...

Esta nueva tecnología promete, ya que es el único dispositivo aprobado por la FDA (la Agencia del Medicamento Estadounidense) para acabar de forma permanente con el sudor de las axilas al no regenerarse estas glándulas que se han destruido selectivamente. Ya se llevan realizados más de 100.000 tratamientos en todo el mundo, sobre todo en Estados Unidos y Japón, con una alta seguridad y eficacia.

MiraDry ya se está aplicando en España, con una alta tasa de satisfacción por parte de los usuarios.

A partir de septiembre, y tras haberla probado exhaustivamente con éxito, la incorporaremos a nuestras clínicas en Madrid. Por fin podemos acabar con este complejo que produce el ir todo el día con las camisas empapadas y que a veces nos avergüenza por dar la impresión de falta de higiene.

Para más información:

www.clinicaacidohialuronicomadrid.es

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