El poder de los liposomas para el cuidado de la piel

La dermocosmética busca nuevas texturas, como las «brumas», con las que conseguir mejores resultados estéticos

  • Mujer que se aplica «bruma» en un pulverizador hacia su cara
    Mujer que se aplica «bruma» en un pulverizador hacia su cara

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13 de febrero de 2019. 15:56h

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13/2/2019

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La bruma, el fenómeno atmosférico que hace referencia a la niebla que se forma sobre el mar, ha inspirado diferentes productos para el cuidado del rostro. Así, en cosmética se denomina de esta forma a la presentación acuosa envasada en un pulverizador que dispara su contenido en forma de microgotas.

Hasta hace sólo unos años las únicas «brumas» del mercado eran las aguas termales pero, poco a poco han ido surgiendo fórmulas más sofisticadas que añaden al agua ingredientes de todo tipo para alcanzar objetivos distintos. Con ese fin el laboratorio Sesderma ha desarrollado una con un alto contenido de fosfolípidos a los que ha llamado Mist. Con una elevada concentración de principios activos, retinol, vitamina C, factores de crecimiento, ácido hialurónico, ácido tranexámico, colágeno, etc., «son un nuevo concepto de belleza que ha llegado para revolucionar el cuidado de la piel», aseguró Gabriel Serrano, dermatólogo y fundador de Sesderma, durante su presentación. «Las aguas termales tienen una serie de inconvenientes, y es que refrescan pero no hidratan, no tienen acción terapéutica, dañan la barrera lipídica de la piel y no se absorben ni penetran en la misma, e incluso gotean. El agua es un enemigo de la piel. La polución oxida los lípidos de ésta y, si usamos aguas que eliminan estos lípidos, vamos a dañarla y a agravar los daños producidos por la contaminación», cuenta Serrano. Por eso los Mist de Sesderma son fórmulas con un alto contenido de fosfolípidos.

¿QUÉ SON LOS LIPOSOMAS?

Un liposoma es una vesícula esférica con una membrana compuesta de una doble capa de fosfolípidos que constan de partes hidrosolubles y liposolubles. Así, las fórmulas liposomadas alcanzan fácilmente la dermis gracias a su encapsulación en burbujas lipídicas. Los activos encapsulados en estas burbujas, pulverizados directamente sobre el rostro de estas «brumas» aseguran una penetración más directa y eficaz. La nanotecnología hace posible el uso de ingredientes hidro y liposolubles que respetan el pH ácido de la piel. Ligeros y eficaces, actúan en la superficie del cutis aportando fosfolípidos que restauran la función barrera y la mantiene intacta frente a las agresiones externas de la piel. Otras ventajas serían que evita el mancharse las manos, accede a zonas de difícil acceso para las manos y se deposita sobre la piel de forma uniforme. Su aplicación se hace sobre el cutis limpio y seco (el pH de la piel aumenta después de limpiarla y, como el pH de las brumas suele ser ligeramente ácido, lo reequilibra de forma inmediata), antes del serum o de la crema, ya sea de día y/o de noche.

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