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El VIH se propaga más rápido cuando se avecina un conflicto violento

  • Ataúdes para víctimas del VIH en una morgue de Nairobi
    Ataúdes para víctimas del VIH en una morgue de Nairobi / Reuters
Madrid.

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13 de noviembre de 2015. 07:29h

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R.S.  Madrid. 13/11/2015

Un nuevo estudio de la relación entre los conflictos violentos y la incidencia del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en el Africa subsahariana encuentra que la incidencia del VIH puede estar en su peor momento en el periodo anterior al estallido de conflictos violentos, informa Europa Press.

Este análisis de la Universidad de Brown, en Estados Unidos, informa que la tasa de nuevas infecciones se eleva de manera significativa en los cinco años previos al derramamiento de sangre. «Esto implica que hay que hacer algo en los entornos sociales, políticos y de salud en esos años propicios a la propagación del VIH», afirma Brady Bennett, autor principal del estudio, que se publica en la revista ‘Plos One’.

Estudios previos que examinaron cómo la guerra puede afectar a la epidemia del VIH han generado resultados mixtos e incluso contradictorios, según el autor principal Mark Lurie, profesor asociado de Epidemiología en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown. El nuevo trabajo evaluó las estadísticas de incidencia del VIH en 36 países del Africa subsahariana desde 1990 hasta 2012 y los correlacionaron con los periodos de conflicto y paz en cada país. Por ello, el equipo logró calcular cuánto se elevó la incidencia y cayó en cada país en relación a la violencia, al tiempo que controlaron otros factores como el desarrollo económico, la afluencia de refugiados y el año de la epidemia más amplia de la región, que en general alcanzó su punto máximo en 1996.

En comparación con los tiempos de paz, el análisis mostró que la incidencia del VIH aumentó en 2,1 infecciones por cada mil personas al año en los cinco años antes de un conflicto en el que al menos 25 personas murieron como consecuencia de enfrentamientos. Los expertos también encontraron que durante el conflicto la tasa de incidencia se redujo en 0,07 infecciones por cada mil habitantes frente a los tiempos de paz. El estudio define el conflicto como la violencia que supone al menos 25 muertes relacionadas con los combates. Los investigadores encontraron que a medida que los conflictos se hicieron más sangrientos, la incidencia del VIH tiende a ir un poco más a la deriva.

Cada país tiene una trayectoria diferente del VIH a través de los tiempos de guerra y paz (algunos no tenían ningún conflicto en absoluto), pero países como Burundi, Eritrea, Nigeria y Uganda sufrieron sus mayores tasas de incidencia del VIH en tiempos anteriores a los conflictos y las tasas más bajas durante el conflicto.

El estudio no explica qué está pasando en general o en cualquier país que pudiera dar cuenta de los cambios en la incidencia del VIH. Bennett dice que el hallazgo de que la incidencia del VIH podría disminuir durante un intenso conflicto es probable que no sea porque el conflicto de alguna manera mejore la situación, sino que es probable que la batalla socave la recopilación de datos, dejando muchas nuevas infecciones no detectadas.

Pero señala que se necesita con urgencia investigación, a la luz de los resultados, para entender cómo el descenso en el conflicto puede conducir luego a la rápida propagación del VIH. Hallar las respuestas podría hacer que los gobiernos y las organizaciones ayuden de manera más eficaz en evitar que surja el problema.

Los hallazgos sugieren que esperar a intervenir hasta que el conflicto ya está en marcha puede hacer perder una oportunidad importante para prevenir nuevas infecciones. «Lo que nuestro trabajo apunta es que tenemos que entender mejor los factores precipitantes que impulsan el conflicto precisamente porque hemos identificado un periodo de especial vulnerabilidad en el que es probable que aumente la incidencia del VIH», concluye Lurie.

Europa Press

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