«La incorporación del sufetanilo sublingual es un paso más hacia el concepto de ‘dolor cero’»

Dr. Ricardo Ojea / Jefe del Servicio de Anestesiología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid

  • Dr. Ricardo Ojea / Jefe del Servicio de Anestesiología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid
    Dr. Ricardo Ojea / Jefe del Servicio de Anestesiología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid
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01 de agosto de 2018. 16:39h

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Laura España.  Madrid. 1/8/2018

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1- ¿En qué consiste la iniciativa «Hospital sin Dolor»?

El entorno hospitalario ya no debe asociarse al dolor. Toda la organización hospitalaria ha de estar concienciada en la reducción del dolor de los enfermos, puesto que supone un síntoma que no aporta ningún beneficio. La primera medida para su reducción es la medición; por eso es importante una valoración inicial y regular. El dolor ha de controlarse regularmente en el paciente ingresado, al igual que la temperatura, el pulso, la respiración y la presión arterial. Para controlarlo no todo son medidas farmacológicas. Ejemplos como el acompañamiento paterno en las cirugías ayuda a reducir la sensación dolorosa en niños o la aplicación de frío o calor local de forma adecuada. Además, las nuevas técnicas anestésicas, como los bloqueos nerviosos, ayudan a que la recuperación sea más rápida, incluso en la rehabilitación de procesos como las prótesis de rodilla y acortando los plazos.

2- ¿En qué centros se puede encontrar?

Actualmente el adecuado control del dolor se realiza en prácticamente todos los hospitales de España, tanto públicos como privados. Sin embargo, el concepto de «Hospital sin Dolor» implica un cambio de cultura de la organización hospitalaria de tal forma que el paciente pasa a ser el centro del sistema, proporcionando el hospital no sólo tratamiento para su enfermedad sino el cuidado y alivio de los síntomas acompañantes mejorando la experiencia del ingreso del paciente. En el Hospital Universitario Quirónsalud Madrid este cambio forma parte de la cultura del centro, reforzado por el propósito de lograr la acreditación internacional en salud avalada por la «Joint Commission Internacional». Estamos inmersos en ello.

3- ¿Cuál es el proceso de implantación de este concepto?

Este proceso necesita ese cambio cultural que implica a todos los profesionales: por una parte, los propios médicos entendiendo que nuestras actuaciones pueden generar molestias al paciente y pautando la medicación adecuada para ese dolor; y por otro lado, el personal de enfermería, preguntando, comprendiendo y ayudando al paciente para hacerle su estancia lo más agradable posible. Es un concepto que precisa un tiempo prolongado de implantación; convencernos los propios médicos de su necesidad.

4- ¿Cómo beneficia al paciente?

Tenemos múltiples ejemplos. El alivio del dolor permite que el paciente se vaya antes del hospital a su domicilio, incluso logrando el alta en el día en numerosos procesos quirúrgicos, como por ejemplo la cirugía de hernia inguinal, que antes obligaba a permanecer ingresado varios días. El paciente es capaz de reincorporarse a su vida habitual mucho antes. En cirugías complejas permite una recuperación y deambulación precoz evitando así el encamamiento prolongado que puede generar graves complicaciones. Incluso como comentábamos antes, fomenta la recuperación mediante las nuevas técnicas analgésicas y anestésicas ayudando en la rehabilitación funcional de procesos quirúrgicos complejos, antes ciertamente dolorosos y ahora incluso confortables para el paciente.

5- ¿Únicamente se destina a personas en postoperatorio?

Por supuesto que no. El alivio del dolor debe ser un concepto ético que comprenda a todos los pacientes hospitalizados que lo precisen. Es cierto que el postquirúrgico es de los más importantes en un hospital, pero hay múltiples procesos que implican molestias al paciente y que, si está en nuestra mano aliviarlos, como anestesistas debemos hacerlo. Esto incluye tanto el tratamiento de dolores crónicos de todo tipo, mediante la Unidad del Dolor del hospital, como de procesos agudos desagradables tales como la realización de pruebas diagnosticas tipo endoscopias, colonoscopias, técnicas de radiología intervencionista o que generan ansiedad, como el hecho de introducirse en una resonancia magnética y que podemos solucionar de forma sencilla con una sedación mínima al paciente que permita realizarle la prueba sin que prácticamente lo note. Nuestra mejor recompensa es cuando un paciente después de una técnica de este tipo nos comenta: «¿Pero ya me han hecho la prueba?», reflejando su cara de sorpresa y bienestar la ausencia de molestias. Incluso la misma epidural, que se realiza a las pacientes en nuestra maternidad, la englobamos dentro de este concepto de «Hospital sin Dolor» para que sea un espacio de alegría, sin dolor, sin miedos, entendiendo el parto como un proceso natural de la vida y no como una enfermedad.

6- ¿Se necesita un perfil específico?

Debemos escuchar siempre a cualquier enfermo que nos refiera dolor y detectar las patologías o técnicas que puedan generar disconfort. Ése es el perfil de paciente al que el «Hospital sin Dolor» quiere ayudar. Los anestesistas somos esos grandes desconocidos dentro de la estructura hospitalaria pero, sin embargo, tenemos el liderazgo y la responsabilidad de hacer la vida más sencilla y confortable a los pacientes gracias a los múltiples avances desarrollados en nuestra especialidad en los últimos tiempos.

7- Una de las últimas incorporaciones ha sido el sufentanilo sublingual.

Es un paso más en esta iniciativa en el Hospital Quirónsalud Madrid para pacientes postoperados, lo que ha llevado a pasar del concepto de «Hospital sin Dolor» al «Dolor Cero». Es un analgésico muy potente, útil en el postoperatorio de cirugías especialmente dolorosas, como la de columna, prótesis de rodilla o aparentemente banales pero muy incómodas como la de hemorroides o el clásico «juanete». Este fármaco se autoadministra por el paciente, lo que añade, además, un componente psicológico de confort puesto que se sabe poseedor de la llave para eliminar su dolor en el acto, sin tener que avisar a la enferma y esperar a que le pauten el analgésico convencional.

8- ¿Existe algún riesgo al dejar su administración para los enfermos?

El sistema por el que se autoadministra el fármaco es un pequeño aparato de tamaño similar a un teléfono móvil, totalmente manejable por el paciente, y con una programación y dosis fijas que evitan riesgos innecesarios en la administración, sobredosis y preparación del fármaco. Cumple todos los requisitos necesarios en el aspecto de seguridad, que es una de las principales bases del cuidado de nuestros enfermos en el hospital y fomenta el uso de la vía oral, más natural, por encima de la endovenosa.

9- ¿Cuál es el sistema por el que el paciente se lo autoadministra?

Por vía oral sublingual, sin necesitar la colocación de vías intravenosas. Y es tremendamente potente en el control del dolor postoperatorio. Eliminar los pinchazos y utilizar la vía de administración oral es algo que todos los pacientes valoran, más si proporciona una eliminación del dolor y una placidez nunca vistas hasta ahora con otros métodos analgésicos.

10- ¿Está contraindicado en algún caso o recomendado en alguno en concreto?

Sólamente evitamos su uso si el paciente no quiere o no entiende bien el funcionamiento del aparato, o son muy dependientes de múltiples analgésicos. Se recomienda especialmente para cirugías dolorosas, columna, rodilla, hemorroides y «juanetes».

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