Terrorismo vegano, la comida como arma de guerra

Los ataques violentos a carnicerías se extienden por toda Francia, lo que ya ha provocado grandes pérdidas al sector. Encapuchados rompen las lunas de los escaparates, incendian los locales y arruinan negocios familiares.

  • Los actos de protesta en Francia se han sucedido y la mecha ha prendido como la pólvora. La pregunta es quién está detrás de ellos y cómo atajarlos
    Los actos de protesta en Francia se han sucedido y la mecha ha prendido como la pólvora. La pregunta es quién está detrás de ellos y cómo atajarlos

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21 de abril de 2019. 13:12h

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Carlos Herranz.  21/4/2019

Sucedió el pasado pasado 28 de diciembre en plena madrugada. A Régis George, propietario de una carnicería en el casco histórico de Lille, le sorprendía la alarma de su negocio a las tres de la mañana. Cuando bajó a ver qué sucedía, la incomprensión lo paralizó. La palabra «asesino» escrita en rojo con grandes letras mayúsculas sobre la luna destrozada de su carnicería. «No soy ningún asesino, tan sólo un simple comerciante», relataba a la prensa local al día siguiente mientras cuantificaba los destrozos. Su caso no es aislado sino tan sólo uno más de una larga lista que viene creciendo desde hace un año y medio en Francia. Y ya no pueden más.»Ya no quiero hablar más de ese asunto, por favor», dice para LA RAZON en tono visiblemente indignado Aurelién Lecoq, que sufrió exactamente el mismo episodio en su carnicería en la noche de San Silvestre. Mientras toda Francia celebraba el cambio de año, él era alertado por sus vecinos de que habían visto a tres encapuchados lanzando piedras contra su pequeño y nuevo comercio, que había abierto tan sólo ocho meses antes junto con a su socio con toda la ilusión de quien deja una gran superficie para emprender proyecto por cuenta propia. Los de Aurelién o Regis son dos casos de ataque de otros tantos que han seguido parámetros muy parecidos, especialmente en el norte de Francia. Los actos vandálicos contra sus comercios perpetrados por grupúsculos de veganos radicales se han ido multiplicando en los últimos meses. En Angers, París o Versalles se han venido repitiendo escenas similares. Carnicerías que aparecen con las lunas rotas, sangre artificial derramada por el escaparate, consignas de guerra contra los comerciantes y destrozos importantes que han hecho al potente «lobby» carnicero francés tomar cartas en el asunto y multiplicar sus contactos con el Ministerio del Interior desde el pasado verano a esta parte. Los carniceros franceses están en pie de guerra, hartos de sentirse amenazados. También algunos pescaderos y muchos restauradores. No dudan en utilizar la expresión «terrorismo de fanáticos» para denunciar estos actos.

Sentencia pionera

La semana pasada la Justicia brindaba la primera gran victoria de los comerciantes. Una sentencia de diez y seis meses de prisión contra dos activistas antiespecistas, defensores a ultranza de los derechos de los animales que consideran que el humano no debe tener ningún privilegio sobre ninguna otra especie, por haber degradado e incendiado carnicerías y restaurantes en Lille. Otros tantos aguardan sus veredictos respectivos, algunos a la espera de juicio. No obstante, es probable que ninguno de los dos vaya a prisión en virtud de una ley francesa que permite sustituir penas de prisión de menos de dos años por servicios comunitarios para combatir la sobrepoblación en las cárceles. La potente Confederación nacional de carniceros gala, que agrupa a 18.000 pequeños empresarios de todo el país, confía en la ejemplaridad de la sentencia y en que marque un punto final en la espiral de ataques. En este sentido se ha expresado en entrevista para LA RAZON el abogado Damien Legrand, que ha representado al sindicato de carniceros en este primer proceso con sentencia firme en el Tribunal de gran instancia de Lille. Legrand califica de «pionera» la sentencia y espera que se repita en el próximo juicio previsto a principios de mayo. Preguntado por las pérdidas de sus clientes, Legrand nos explica que no hay un cálculo definitivo, pero que en cualquier caso hablamos de «cientos de miles de euros» para los comerciantes y que los dos sentenciados deberán abonar 50.000 euros por daños y perjuicios a la espera del recuento final que hagan los expertos para obtener el monto final de indemnizaciones.

Los primeros ataques a carnicerías en el norte de Francia, la zona más afectada, se remiten a finales de 2017. Pero fue en 2018 cuando todo se recrudeció con mensajes muy violentos expandidos en redes sociales. «El apogeo de los ataques se produjo a finales de 2018 y principios de este año coincidiendo con las fiestas navideñas», sentencia este abogado que representa a los carniceros de la región. Durante este primer proceso, los condenados, un hombre de 23 años y una mujer de 29 que responden a los nombres de Cyrile y Mathilde, reconocieron haber participado en varias expediciones nocturnas con el objeto de vandalizar carnicerías y expresaron su arrepentimiento por los hechos.

Las carnicerías no han sido el único negocio en el punto de mira de estos grupos. Todavía peor suerte le corrió al restaurante «La Boucherie» situado en la periferia de Lille cuando en la madrugada de la víspera de Nochevieja, una de las grandes fechas para el negocio, un incendio provocado en la parte trasera del local arrasó con su cocina de 40 metros cuadrados. Dos camiones de bomberos y una intervención de varias horas fue necesaria para neutralizar el fuego. Desde entonces permanece cerrado, y lo peor, ocho personas se han quedado sin empleo. Esta espiral de actos violentos ha ido acompañada de un lenguaje cada vez más duro que se ha trasladado a encendidos debates de la televisión en Francia. «Es una forma de terrorismo que busca hacer desaparecer un sector entero de la cultura francesa», afirmaba hace poco el presidente de la Confederación Francesa de Carnicerías, Charcuterías y Restauración (CFBCT). Incluso los carniceros llegaron a escribir una carta al Ministerio de Interior francés para reclamarle protección ante lo que consideran una estrategia de intimidación a largo plazo para acabar con ellos. Una acusación que consideraron grave varias asociaciones veganas. Entre ellas, 269 Life France, una de las más controvertidas. Los carniceros han acusado indirectamente a esta organización vegana, conocida por sus «acciones de choque», de estar detrás de muchos de estos ataques.

Teorías complotistas

Las asociaciones veganas alertan contra la estigmatización de toda una comunidad que simplemente ha optado por un modo de vida. La presidenta de la Asociación Vegetariana de Francia, Élodie Vieille, ha explicado que le preocupa que se puedan sacar de contexto unas acciones vandálicas «raras» y que se intente desacreditar a todo un movimiento, que, ante todo «busca vías de convivencia». Para Raphael, un joven vegano de 24 años de París comprometido con la causa, se trata de unos actos que «dan argumentos a todos los que viven de la explotación salvaje de animales para criticar al veganismo». Este joven no duda en condenar desde el primer minuto actos como los de las carnicerías de Lille intentando dejar claro que ante todo «van contra la propia causa vegana poniendo a la opinión pública en contra en un momento en el que la simpatía por los veganos estaba aumentando en Francia». Los datos respaldan lo que dice Raphael con una curiosa mentira social: hay muchos más franceses que declaran ser veganos de los que realmente lo son. Es decir, la moda del vegano gana adeptos en la vitrina social de contarlo, pero no tanto en las cifras reales. Un 4% de los franceses así se declaran en un sondeo de la consultora Harris Interactive realizado justo antes de la espiral de ataques, en 2017, aunque ni siquiera la cifra real llega al 0,5% de la población. Lo cierto es que los veganos también están sufriendo las consecuencias de esta ola de vandalismo. Un ejemplo, también en el norte de Francia, es que el ayuntamiento de Calais decidió suspender un reconocido festival vegano el pasado mes de agosto en razón de las amenazas proferidas por los «cazadores y criadores de ganado». «Nosotros no apoyamos esos ataques. No somos solidarios con ese modo de acción, contrario a nuestra filosofía de armonía y benevolencia», ha declarado Jean-Benoît Robert, miembro de la asociación y fundador del Festival Vegano Smmile de París, al diario Le Parisien. Y por supuesto, no faltan quienes apuntan a la tesis complotista para explicar la violencia y según la cual, el propio «lobby» carnicero estaría detrás de sus propios ataques para desacreditar al movimiento vegano. «¿No crees que es raro que unos activistas la tomen con pequeños comercios en vez de con los grandes mataderos industriales?», se pregunta de forma retórica Sebastien, joven animalista parisino de 28 años que no duda en condenar los ataques violentos pero al que no acaban de cuadrarle todas las piezas. «No soy complotista, pero me parece raro y creo que esos imbéciles no representan a los veganos», sentencia haciendo partícipe de la conversación a su grupo de amigos este viernes por la tarde en un bar del centro de París. El caso tiene todos los ingredientes para encender horas y horas de controversia. Todo muy francés.

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