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Tratar el VIH con una pastilla a la semana

Un grupo de científicos del MIT diseñan una cápsula a modo de «pastillero semanal» con las dosis de hasta seis fármacos en uno

  • Los investigadores buscan la aplicación de este sistema en otras patologías
    Los investigadores buscan la aplicación de este sistema en otras patologías

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15 de enero de 2018. 17:21h

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Pilar Pérez 15/1/2018

Un grupo de investigadores del MIT y del Hospital de Mujeres de Brigham (BWH, por su siglas en inglés) en EE UU, han desarrollado una cápsula que puede alojar la dosificación contra el VIH equivalente a un tratamiento semanal en una única dosis. Este significativo avance facilitará la adherencia de los pacientes que requieren cócteles de fármacos empleados en las terapias contra el VIH. La valoración que realiza Santiago Moreno, jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Unviersitario Ramón y Cajal de Madrid, muestra cierta cautela ante este avance.

«Supuestamente la ventaja sería una mejora de la adherencia a la medicación con menor pérdida de dosis. En la actualidad, el tratamiento antirretroviral es de administración cómoda y fácil (una sola pastilla una vez al día) y el grado de adherencia por parte de los pacientes es muy elevado en todas partes del mundo. Sin duda alguna, la administración que se propone (una vez a la semana) podría mejorar la calidad de vida, al no precisar estar pendiente cada día de la toma de la medicación, pero no creo que vaya a mejorar significativamente el grado de adherencia actual, ya de por sí muy elevado».

La nueva cápsula está diseñada para que los pacientes tomen la medicación una vez cada siete días. Este sistema de liberación no sólo promete mejorar la adherencia terapéutica sino que también augura servir en la reducción del riesgo de exposición y evitar nuevas infecciones en el futuro. «Una de las barreras para tratar la infección y prevenirla es la adherencia», explica Giovanni Traverso, investigador del Instituto de Investigación Integrativa Oncológico Koch del MIT y gastroenterólogo del BWH. «La habilidad para hacer las dosis menos frecuentes tendrá un fuerte impacto en el paciente y su tratamiento», asegura Traverso.

El innovador trabajo ha visto la luz en el último número de «Nature Communica-tions». Los científicos de la compañía bioinnovadora Lyndra, que está desarrollando el mecanismo de liberación, trabajan con los posibles futuros usos en otras especialidades, además del sida.

A pesar de que la alta mortalidad del VIH descendió con la llegada de los antirretrovirales hace 30 años, en la actualidad hay 2,1 millones de nuevas infecciones y 1,2 millones de muertes, datos de ONUsida de 2015. Uno de los obstáculos más grandes en la prevención de la infección es la dificultad por el seguimiento farmacológico. Esta conclusión, hallada tras numerosos estudios al respecto, se convirtió en una meta a solventar para los investigadores del MIT/BWH. Entonces, en 2016, idearon una suerte de dispositivo médico o «pastillero inteligente» que consistía en una estructura de estrella con seis brazos –plegados hacia adentro– que podía ser cargada con seis moléculas que estaba revestida con una capa lisa. Tras tragarse, los brazos se desplegaban y gradualmente iban liberando la carga médica en el estómago. En estudios previos, los investigadores descubrieron que las cápsulas y su contenido permanecían en el estómago durante dos semanas, cuando gradualmente liberaban un fármaco contra la malaria, ivermectin. Así que los científicos adaptaron el trabajo a medicamentos contra el VIH.

En la versión original, la forma completa de la estrella estaba fabricada de un polímero que servía al mismo tiempo de soporte estructural y de mecanismo para portar la carga útil. Éste suponía un hándicap en el diseño de nuevas cápsulas que deberían liberar moléculas con diferente dosificación, por lo que la estructura del polímero debía ser más compleja y requería más cuidados. En la nueva versión, la actual, la columna vertebral de la cápsula sería la estructura de estrella del mismo polímero, pero con la diferencia de que en cada brazo habría una molécula distinta. Esto facilitaba la posibilidad de liberación controlada y ajustada a los tiempos que necesitaba cada compuesto. Como explica Traverso, «se trata de un pastillero semanal, ya que en cada brazo se incluye la dosis diaria necesaria».

Prevención

Desde el punto de vista de la creación de una barrera antiinfección, este nuevo mecanismo sería un gran avance para erradicar el VIH en zonas en las que no llegan políticas ni campañas preventivas. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas en EE UU, que participó también en el proyecto, manifiesta que «una formulación oral menos invasiva a largo plazo supondrá una gran incorporación al arsenal terapéutico y preventivo contra el sida». En este sentido, Moreno manifiesta que «la administración una vez por semana de la medicación antirretroviral, con cobertura durante los siete días entre dosis, sin duda alguna, resulta atractiva como estrategia para la profilaxis preexposición, al disminuir las dosis necesarias para conseguir la protección».

Los investigadores también trabajan en formas de dosificación como ésta en otras patologías. «Colocar otro tipo de medicamentos en el organismo es significativamente más sencillo porque el sistema central es el mismo. Lo único que hay que cambiar es la velocidad de liberación», apunta Ameya Kirtane, del MIT.

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