Onsen, el método japonés para bajar la tensión alta

La hipertensión aumenta la posibilidad de otras patologías como gota, arritmia, enfermedad renal o diabetes

La hipertensión afecta al 42,6 por ciento de la población adulta española
La hipertensión afecta al 42,6 por ciento de la población adulta española

El uso de aguas termales para tratar determinadas dolencias se remonta a hace más de 5.000 años. Sin embargo, hasta ahora no se había demostrado que realmente este tipo de agua caliente que emana de la tierra tiene beneficios sobre la hipertensión, una enfermedad que afecta al 42,6 por ciento de la población adulta española, aunque la incidencia es mayor en los varones (49,9 por ciento) que en las mujeres (37,1 por ciento).

En Japón, los “onsen” (aguas termales) se utilizan desde la antigüedad y se promocionan por los beneficios terapéuticos que proporciona sumergirse en ellos. La ciudad de Beppu es la que cuenta con mayor número de termas y se ha convertido en un centro de investigación sobre cómo estas aguas influyen en la salud de los habitantes que las utilizan de manera habitual.

En este contexto, el ‘Instituto de Investigación de Terapia Onsen’ de la Universidad de Kyushu ha llevado a cabo un estudio de los efectos preventivos sobre la hipertensión arterial de los baños termales entre adultos mayores.

La encuesta recopiló información sobre el historial médico, los hábitos de baños e incluso el tipo de “onsen” utilizado de más de 11.000 personas mayores de 65 años. Los investigadores detectaron 4.001 personas con antecedentes de hipertensión y corroboraron que tener la tensión alta aumentaba la posibilidad de otras patologías como gota, arritmia, enfermedad renal o diabetes, según ha publicado en la revista Scientific Reports.

En su análisis, el equipo de investigación encabezado por Satoshi Yamakasi descubrió que aquellas personas que tomaban habitualmente baños termales después de las siete de la tarde tenían un 15% menos de posibilidades de sufrir hipertensión. Los expertos consideran que existen dos razones por las que la tensión baja cuando se toman baños de agua caliente: menor estrés y comienzo del sueño más rápido.

Investigaciones anteriores ya habían demostrado que conciliar el sueño más rápido puede mejorar su calidad y el control de la hipertensión. Además, se ha probado que las terapias termales, como los baños de sauna, alteran los niveles de marcadores de estrés en la sangre y conducen a una mejor mitigación de la hipertensión.

“Fue cuando observamos los hábitos de onsen de un individuo que encontramos algo interesante. Descubrimos que las personas que se bañaban en onsen después de las 19:00 o más tarde tenían aproximadamente un 15 por ciento menos de probabilidades de tener hipertensión”, ha explicado Yamakasi”. Estos hallazgos respaldan la hipótesis de que la hipertensión puede verse influida por los baños termales nocturnos habituales.

La conclusión del estudio es que se ha encontrado una relación inversa entre el baño termal nocturno habitual y el antecedente de tensión alta en adultos mayores, según los investigadores japoneses y, por ello, consideran que se deben realizar más ensayos sobre los baños nocturnos como tratamiento para la hipertensión. En la investigación no se especifica si estos beneficios se pueden reproducir con un baño en casa.

Por otra parte, en un estudio realizado en 2021 ya se demostró que los baños termales nocturnos se asociaron significativamente con un comienzo del sueño más breve, si el baño se programa entre una y tres antes de acostarse.

Otro análisis realizado por investigadores de la Universidad del Sur de China ha descubierto que los hombres que generalmente se iban a dormir a las 23 horas tenían un 32 por ciento menos de probabilidades de tener presión arterial alta que otros que se iban a dormir antes o después de esa hora. En cambio, en el caso de las mujeres, la hora más sana para costarse es una hora después, a medianoche. Y es que además de dormir las horas suficientes es importante tener un sueño “sano”.