La Cata de Katy

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Bogotá: gastronomía y música sacra

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Sobre el autor

Katy Mikhailova

Armenia de nacimiento, madrileña de sentimiento. Casada con el periodismo de moda, mi amante es el vino. Desde ahora, divulgadora de este arte llamado enología en este blog para hablar del vino desde las emociones y las experiencias. Antes he dirigido programas como esModa en esRadio, Por MisSantos Tacones en Radio Intereconomía, Conversaciones y Excelentia Clasica en Gestiona Radio. He escrito para Gente y Qué! Presenté El Taconazo de Katy en ‘Punto Pelota’ y he colaborado en LD TV en Es La Noche de César y en Punto de Encuentro. En la actualidad, soy columnista en libertaddigital.com y colaboro en Redacción en Abierto de Intereconomía TV y en LA RAZÓN

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Conocer la rica gastronomía de Bogotá en el marco de uno los festivales de música más importantes de América Latina no tiene precio. Y este fue uno de mis pequeños grandes placeres que tuve el pasado mes de septiembre al poder viajar a Bogotá para conocer la Sexta edición del Festival Internacional de Música Sacra, en el que el español CNDM (que depende del INAEM y del ministerio de Cultura) contaba con 5 conciertos.

Entremedias, por parte del Ayuntamiento de Bogotá hemos podido descubrir numerosos rincones de la ciudad llenos de magia, cultura, historia... Desde subir a Monserrate (opté por subir en funicular y bajar andando) o disfrutar de las joyas del Museo de Oro, pasando por las numerosas catedrales, hasta conocer a fondo la comida tradicional y también la alta cocina de Colombia.

Con este viaje he descubierto un nuevo Bogotá: todos los progresos que esta ciudad está haciendo a nivel de cultural y social. He descubierto a unos bogotanos entrañables, cercanos, educados y con un nivel cultural muy alto. Una ciudad que ya goza de paz y seguridad. Sí, lectores, Bogotá está cambiando,.

Sobre las catas, he descubierto el Refajo que es una especie de cerveza típica de Colombia. A priori, si te cuentan que es cerveza con cola te esperas lo peor: una vez probado el brebaje, el resultado es muy distinto. En lenguaje de emociones diría que el refajo es una bebida “divertida, diferente y original”, ideal para maridar con queso, mariscos, carnes...

Uno de los restaurantes que más me han gustado, de la mano de la Agencia Foodies, fue Misia, en donde me enamoré perdidamente de los aborrajados: plátanos fritos rellenos de queso. También pude degustar las famosas carimañolas de carne y las arepas de huevo. Resulta curioso cómo los colombianos maridan la mayoría de sus comidas, no con vino u otras bebidas típicas en Occidente, con “jugos” (zumos) de frutas que los españoles desconocemos. Y es que en Colombia hay un sinfín de frutas exóticas, sanas y muy ricas, que ojalá podamos incorporar algún día en la dieta mediterránea.

Poco tiene que envidiarle el ceviche colombiano al peruano o al chileno (sé que muchos lo discutiréis), y el marisco y el pescado tiene una presencia importante en la cocina colombiana.

En este viaje he maridado la mayoría de las comidas con juzo de Coroza: un brebaje natural (que yo siempre he pedido sin azúcar) que presenta un color malva y cuyo sabor (¡difícil de describir!) es una mezcla entre cítricos y frutos rojos. En lenguaje de emociones, que es lo que va La Cata de Katy, afirmaría que el jugo de coroza es “sensual, exótico y refrescante”.

Bogotá: gastronomía y música sacra

También pude conocer el famoso ajiaco, ya que soy una ‘friky’ de los caldos: una sopa elaborada a partir de “papas” (patatas), guascas, maíz y pollo. Hablando de “papas”, en Colombia hay hasta un total de 3.400 variedades de papas. ¡Increible! Y es que este ingrediente es la base de gran parte de la cocina colombiana. A pesar de estar en Bogotá, al final una termina conociendo las diferentes “colombias” en una sola.

No pudo haberlo organizado mejor el Instituto Distrital de Turismo de Bogotá acompañándonos a todas las actividades que realizamos. También mis agradecimientos a la Corporación Cultural InterColombia así como a Marianna Piotrowska como directora del festival y a todo su equipo.

El lema del festival en esta ocasión es ‘la fraternidad’, y es que en cada edición del festival, además de ofrecer música de calidad de todo el mundo, hay un mensaje como filosofía que pretende buscar la paz y la armonía a través de la música. Una bonita iniciativa para sensibilizar a la sociedad de Bogotá, de Colombia y de todo el mundo, ya que es un festival que año tras año atrae a muchos turistas a Bogotá.

Más de 600 artistas, 50 eventos, 30 escenarios (muchos catedrales e iglesias, auditorios, teatros...), 20 países han enriquecido Bogotá de la manera más auténtica, cercana y bella durante un mes.

Que España forme parte de este proyecto es un gran éxito para Antonio Moral, director del CNDM (que fue fundador de la revista Scherzo y director del Teatro Real: no dejéis de leer la entrevista que me concedió para este mismo medio, ya que no podía ser mejor la presencia de la música española en esta edición del festival: Música Ficta, la gran soprano Raquel Andueza acompañada de La Galanía, o el galardonado organista Juan de la Rubia, entre otros.

Merece la pena perderse en Bogotá una vez al año, a ser posible en septiembre, para descubrir las riquezas de esta ciudad de la mano de la música sacra.

Bogotá: gastronomía y música sacra

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