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Europa y Venezuela: Jaque en cuatro. ¿Injerencia o responsabilidad?

Europa y Venezuela: Jaque en cuatro. ¿Injerencia o responsabilidad?
Europa y Venezuela: Jaque en cuatro. ¿Injerencia o responsabilidad?larazon

Por Carmen Serrano

El Parlamento Europeo ha aprobado recientemente, el pasado jueves 27 de abril, una nueva resolución, y ya van cuatro, sobre la situación en Venezuela. Con 450 votos a favor, 35 votos en contra y 100 abstenciones, refleja el compromiso mayoritario de los eurodiputados con los principios democráticos y el respeto de los derechos humanos.

Así, desde la profunda preocupación “por el grave deterioro de la situación en lo que se refiere a la democracia, los derechos humanos y el contexto socioeconómico en Venezuela, en un clima de creciente inestabilidad política y social”, el Parlamento Europeo manifiesta su condena y rechazo ante la “continua e inconstitucional violación del orden democrático en Venezuela” y ante la “represión brutal ejercida por las fuerzas de seguridad venezolanas, así como por grupos armados irregulares, contra los manifestantes pacíficos, que ha conllevado la muerte de más de veinte personas, un gran número de heridos y muchas detenciones”.

Injerencia en la soberanía nacional de un país para algunos, legítima reivindicación de valores democráticos y del respeto a los derechos humanos para otros, se avecinan grandes retos que Europa ha de saber transformar en oportunidades. Porque no nos encontramos frente a simples conflictos de orden interno o doméstico, sino frente a realidades de derecho internacional y dramas humanitarios que exigen una reacción de índole internacional.

Sin ser obviamente suficiente, pudiéndose aportar aún mucho más, esta resolución del Parlamento Europeo es sin duda alguna necesaria. Porque la realidad venezolana, al igual que tantas otras realidades, al igual que la realidad de los refugiados por causas políticas o humanitarias que tienen su causa precisamente en dichos conflictos, exigen respuesta. Y la comunidad internacional, Europa, no pueden ser cómplices silenciosos ni mantenerse indiferentes. Porque la violencia y la represión no pueden ser la solución. Ni tampoco la indiferencia. No hay violencias legítimas. Ni hay silencios inocentes.

La lucha de un pueblo por recuperar la democracia, el orden constitucional, el respeto a los derechos humanos y su libertad no entiende de fronteras, de coordenadas geopolíticas, de colores ni de posicionamientos políticos. Lucha atemporal que no entiende de derechas, centros o izquierdas, ni de liberales, socialdemócratas o conservadores, sino de democracia y derechos humanos.

Europa bebe de valores que son la esencia misma de nuestro ser, de nuestra identidad, de nuestra historia. Libertad, Justicia, Igualdad, Solidaridad. Principios que, junto con el respeto a la vida, son patrimonio de la humanidad. Por ello, por compromiso, por responsabilidad y por coherencia, Europa puede y debe abanderar la defensa de los valores democráticos, y el respeto de los derechos humanos y de la convivencia pacífica en respeto y libertad. En todos sus miembros actuales. En todos los que en un futuro quieran estar. En la comunidad internacional. Por lo tanto, desde ese compromiso, desde esa responsabilidad, seamos. Estemos. Nos jugamos nuestro presente y su futuro. Abran juego. Jaque en cuatro.