Desde mi punto de vista

Concejala del Ayuntamiento de Madrid del PP, la alternativa al Gobierno de Ahora Madrid. Me gusta opinar de todos aquellos temas que afectan a las personas que viven en Madrid y especialmente, en el Distrito de Tetuán.

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Soledad no deseada

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Sobre el autor

Beatriz Elorriaga Pisarik

Licenciada en Geografía-Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Documentalista de profesión, inicié mi labor política como Directora del Centro Socio-Cultural “La Remonta” del Ayuntamiento de Madrid en los años 1989 y 1991. Más tarde fui Jefa de la Unidad de Cultura de los distritos de Tetuán y Centro y en 1995 me presenté, por primera vez a las elecciones municipales en Madrid. He sido Concejala Presidenta de los distritos de Tetuán y Fuencarral-El Pardo (1995-1999). Concejala-Delegada del Área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid (1999-2003). Consejera de Familia y Asuntos Sociales (2003-2007) y Consejera de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio (2007-2008) de la Comunidad Autónoma de Madrid. Entre los años 2003 y 2015 he sido Diputada de la Asamblea de Madrid (Legislaturas VI, VII, VIII, IX) y Senadora por la Comunidad Autónoma de Madrid (2008-2015) en las Legislaturas IX y X. También he trabajado y trabajo dentro de mi partido político donde he sido Secretaria Ejecutiva de Acción Social del Partido Popular de Madrid (2008-2015). Actualmente soy Presidenta del Partido Popular del Distrito de Tetuán desde el año 2001.

Durante las últimas semanas hemos leído noticias singulares que afectan a muchas personas. Noticias que no solo no me dejan indiferente si no que me llevan a reflexionar sobre la sociedad que, entre todos, estamos creando. Una de ellas es la creación de un “Ministerio de la Soledad” en el Reino Unido y es que un 13,7% de la población británica vive en una situación de soledad no deseada. La mayoría, personas mayores, pueden llevar más de un mes sin mantener una conversación con nadie, francamente una situación espeluznante.

Volvamos a nuestro país, a España, aquí un informe emitido en 2015 por un equipo de investigadores del Centro de Análisis Sociológicos, Económicos y Políticos planteaba: “Según datos de La soledad en España, uno de cada diez españoles admite sentirse solo "con mucha frecuencia". Es decir, 4,6 millones de personas en nuestro país (el 8% de la población) se sienten solas habitualmente”.

En la Era de las nuevas tecnologías, las redes sociales, la comunicación inmediata y la conectividad despuntan los casos de soledad, lo que empezó siendo algo puntual, se ha convertido en uno de los males endémicos de la sociedad contemporánea. Tenemos más medios que nunca y menos fines alcanzados que en ningún momento de la historia.

Bauman explicaba “somos solitarios en contacto permanente”. A él la llegada del móvil le sorprendió a la edad de 81 años, pero ya predecía lo que iba a suceder “la gente no sabe el diablo que pone en su bolsillo bajo la forma de un teléfono móvil". El creador de la “sociedad líquida”, aquella que va cambiando de valores e ideas por momentos ya nos invitó a reflexionar no solo sobre los avances sociales logrados en cuanto a derechos, calidad de vida y prestaciones sociales, porque de unos años a esta parte hemos mejorado muchísimo y la esperanza de vida no hace más que incrementarse, cada vez se vive más y mejor, sino que también nos hizo pensar sobre el tipo de sociedad que estamos creando. Es verdad que la vida ha cambiado vertiginosamente, pero también estamos fragmentando la sociedad tanto urbana como rural por tanto vivimos cada vez más aislados. Es obvio, que el aislamiento social incrementa la vulnerabilidad de las personas.

Sin duda algo está fallando y, a mi juicio, lo que empieza a fallar es la red social más potente, la estructura nuclear de nuestra sociedad, la familia. Afortunadamente en España la familia es la institución más valorada por los ciudadanos cuando son entrevistados y conserva aún cierta fortaleza, pero son muchas las fuerzas ideológicas que intentan destruirla. En el Ayuntamiento de Madrid lo hemos vivido claramente, entre otras cosas, porque han desaparecido los planes de familia que constituyen la hoja de ruta para avanzar en las políticas dirigidas a ella. Me preocupa profundamente la desaparición de la familia en nuestro país porque la consecuencia es evidente: soledad, desarraigo y la pérdida de la mejor red solidaria en la vida.

No soy pesimista, ni mucho menos, aunque me preocupa el intento constante de destrucción de la institución familiar latente en la sociedad actual. Mantengo la esperanza de que cambie el ciclo y volvamos a la defensa de los valores básicos y de la familia.

Por último, no quiero acabar esta entrada en mi blog sin recordar que en esta semana se han celebrado dos Días Internacionales muy importantes: el del Síndrome de Down y el de la Lucha contra la Discriminación Racial porque nos recuerdan un objetivo que aún tenemos pendiente: el conseguir una sociedad más justa y solidaria en la que todos tengamos una sólida igualdad de oportunidades.

Termino con otra cita de Bauman: “El estar siempre conectados no alivia nuestra soledad”.

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