No es país para cuerdos

La crisis de valores morales, origen de la corrupción política y económica estaba en su punto álgido, era 2012 y publiqué un artículo titulado "No es país para cuerdos". Nada ha cambiado sino a peor. Trataremos, desde aquí, de poner algo de cordura.

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Literatura y espías

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Sobre el autor

Jaime Rocha

Jaime Rocha (1942) ingresó en la Escuela Naval Militar de Marín en 1960, centrado gran parte de su labor profesional en la Armada, donde alcanzó su último empleo militar como Capitán de Navío del Cuerpo General, en 1993. Tras ocupar varios destinos vinculados a la Seguridad Nacional y como agregado en distintas embajadas e instituciones españolas acreditadas en el extranjero, se vinculó profesionalmente al sector privado. En el ámbito de la acción social, destacan su actual colaboración como Vicepresidente de la ONGD Madre Coraje de la que es voluntario y delegado en Cádiz. Es Secretario del Centro de Cádiz de la ACdP. Colabora desde 2008, en el Diario de Cádiz y revistas institucionales, como la de Caballeros Hospitalarios, de la que fue director.

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Organizado por la Cátedra de Servicios de Inteligencia y Sistemas Democráticos de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, en colaboración con la Asociación de ex Miembros del Servicio de Inteligencia Español (AEMSIE) y el Club Le Carré de escritores de novelas de espías, se han celebrado los pasados días 6, 7 y 8 de febrero las “Jornadas de Literatura y Espionaje

El objeto de estas primeras Jornadas, según Fernando Velasco, director de la Cátedra, es dar a conocer la literatura de espionaje escrita en español y contribuir a la divulgación de la Cultura de Inteligencia.

La nómina de escritores ha sido amplia e importante, ellos y sus obras más destacadas figuran en el apartado “Autores” de la página Web oficial, pero no me resisto a dejar de nombrar a quienes han tenido un papel más destacado en la organización de las Jornadas.

El Club Le Carré, fundado por Fernando Martinez Laínez y Jose Luis Caballero, ambos escritores de prolongada y brillante trayectoria, acoge en su seno a escritores del género de espías. El Club tendrá tres sedes, en Madrid, Barcelona y Cádiz y desde ellas organizará actividades relacionadas con la novela de espías.

La AEMSIE ha tenido una parte importante en la organización y su desarrollo. Juan Martín Roy como presidente e Ignacio Vazquez Prieto, han contribuido con su propia experiencia y conocimiento de las historia del espionaje, no solo español, a la brillantez de estas primeras Jornadas.

El dia 6 abre las Jornadas Jorge Dezcallar, diplomático que fue Director del CNI, que nos habla sobre “El mundo en 2019, como telón de fondo para novelas de espionaje, una panorámica del mundo actual: “... la convulsa actualidad no hace más que espolear un género que, pese a ser ficción, bebe de ese telón de fondo de la realidad, el mundo está experimentando un cambio brutal, de ahí la sensación de inseguridad de la que beben los populismos y nacionalismos. El desencanto con la idea de democracia que todavía pervive hoy en día, la aparición de nuevos actores internacionales como China, el proceso de introspección de los americanos y la crisis de Europa abonan el terreno para esa incertidumbre que perpetúa un mundo de tensiones donde este tipo de movimientos campan a sus anchas. Los populismos hacen bien en detectar los problemas, el problema son las soluciones que plantean”.

A continuación copio de la página web oficial, y lo hago así porque no quiero ser yo quien les traslade, amables lectores, las magníficas sensaciones personales de esta experiencia, la de la mesa de debate en la que participé, moderada por mi compañero Javier Nievas (AEMSIE), casualmente con escritores gaditanos o muy relacionados con Cádiz: “Los escritores Juan Bolea, Almudena de Arteaga y el también exmiembro del CESID Jaime Rocha, debutaron en estas Jornadas de Literatura y Espionaje con una mesa redonda sobre “Novela de Espías y Espías de Novela”, en la que compartieron de dónde les viene la inspiración para escribir sobre este género.

Bolea, autor de “Los viejos seductores siempre mienten”, la halló durante su periplo como corresponsal en La Habana, primera ocasión en la que coincidió con espías reales durante su intento frustrado de entrevistar a Fidel Castro. Esa “ambigüedad, contradicciones y sensación de irrealidad, esa sensación de estar rodeado de espías, me inspiraban como escritor”, ha asegurado el reputado escritor, para quien sobran “ejemplos extraordinarios de espías en la historia”, desde Judas a Quevedo. Una figura, en ocasiones, sobreexplotada en la ficción, hasta el punto de caer en la sátira, como sucede, curiosamente, con una de sus mayores exponentes, James Bond: “Para mí 007 sería un antiespía, una parodia de los espías”.

Por su parte, Almudena de Arteaga, experimentada escritora de novela histórica, vive con “Cenizas de plata y sangre” su primera incursión en el género del espionaje. Y la inspiración, en su caso, también fue fruto de la casualidad, al toparse en Cádiz con “una historia real y desconocida”, unos documentos que podrían vincular una explosión supuestamente accidental en 1947 con un atentado provocado por Larissa Swirsky, “una espía extranjera que actuó en España y en quien Ian Fleming se inspiró para su James Bond”. Una espía, ha asegurado, que no lo parecía, porque “los buenos espías parecen de todo menos espías”.

Apenas “un capítulo” de la prolífica experiencia de Jaime Rocha, desde sus contactos con “los primos del Mosad y la CIA” a “las redes clandestinas en el Magreb”, fue suficiente para inspirarle y escribir “Operaciones el Dorado”. Tan solo tuvo que sortear una barrera, la del secreto profesional inherente a su oficio. “He tocado todos los palos dentro de la casa, teniendo la ocasión de vivir diferentes facetas de lo que es el espionaje. De todas saldría una novela, siempre con la barrera del secreto”, ha reconocido el exmiembro del CESID, para quien “no hay límites” para recabar secretos.

Solo añadir, sobre mi intervención, que al hablar de “teóricos” o académicos, escritores que investigan y plasman en una novela sus conocimientos sobre un determinado personaje o servicio de inteligencia y “prácticos”, en general, oficiales de inteligencia retirados, los primeros están mucho mejor preparados en conocimientos teóricos y el inconveniente con el que tropiezan es el da la difícil comprensión del funcionamiento del mundo de la inteligencia, mientras que no cuentan con la infranqueable barrera del secreto con la que nos encontramos los profesionales.

El Club Le Carré pretende, entre otras cosas, la colaboración entre académicos y prácticos para perfeccionarse mutuamente. Como también la Catedra de Servicios de Inteligencia y Sistemas Democráticos, cuyos estudios teóricos y prácticos se complementan perfectamente para una mejor comprensión del alumnado.

Durante las sesiones de los días 7 y 8, escritores de reconocido prestigio como Nuria Amat, Jon Juaristi, Carlos Carnicer, José Carlos Somoza y Laura Manzanera, entre otros, nos hablaron de “Los escritores espías españoles”, “Escritores y Servicios Secretos en la Guerra Fría”, “El espionaje Hispano en la época imperial”, “Literatura y Espionaje en la Guerra Civil”, “John Le Carré y la Novela de Espías” y “Mujeres y Servicios de Inteligencia. La mitad del Cielo”.

Dado el éxito innegable de estas primeras Jornadas, es de prever que los organizadores repitan la experiencia en años sucesivos, les animo a no perdérselas.

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