¡No estás sola!

Con terrible frecuencia los medios de comunicación nos sobresaltan con episodios de violencia que tienen como víctimas a las mujeres. Cuando aún no nos hemos recuperado de la consternación por la muerte de una mujer a manos de su pareja, otra víctima viene rápidamente a engrosar la lista negra o nos estremecemos con el secuestro de niñas y con los espeluznantes episodios de trata. Hoy, 25 de noviembre, el mundo llama la atención sobre la violencia contra las mujeres y lo hace para tratar de recordar la desconsideración que como seres humanos tienen las mujeres en muchos países. La propia Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo ha calificado de “pandemia mundial”. Estremece saber que una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual y que la mitad de sus homicidios son a manos de sus parejas o familiares. Más pavoroso aún, si cabe, es la retahíla de vulneración de derechos de las menores, incluso en edad infantil, en extensas zonas geográficas del mundo.

La violencia contra las mujeres es una de las manifestaciones más brutales y dramáticas en nuestra sociedad de la desigualdad entre hombres y mujeres. Las administraciones y los responsables políticos no podemos mirar hacia otro lado cuando sabemos que existen situaciones de maltrato entre las familias de nuestro entorno. Políticamente, en España se viene trabajando de forma consensuada para buscar respuestas a los problemas que sufren las mujeres pero queda un largo, interminable e irrenunciable camino por recorrer para continuar trabajando por una sociedad más igualitaria y también para que prenda la semilla educativa que permita superar los episodios que nos entristecen y nos hacen sentir inútiles frente al dolor de las víctimas y de sus familiares.

En los parlamentos, tanto en los plenos como en comisiones y subcomisiones creadas al efecto, se habla mucho sobre la violencia y sobre la promoción de la igualdad. Los gobiernos, a todos los niveles, han habilitado instrumentos para dar atención a las mujeres necesitadas de atención y que son objeto de agresiones o amenazas. Hay programas específicos para los hijos de las mujeres agredidas con el fin de evitar que repitan en su vida adulta el drama que ha marcado su niñez. También se han habilitado líneas de ayuda económica y fórmulas de protección legal, judicial o policial que a menudo se revelan insuficientes ante la decidida voluntad de los agresores para causar daño. Existen, asimismo, centros de acogida a maltratadas en los que se proporciona atención psicológica, médica, formación laboral e incluso ayuda para la búsqueda de empleo y de vivienda.

¿Son suficientes todas las medidas que tomamos en España contra la violencia? No. Lo corroboramos cada vez que una muerte sacude nuestros sentimientos y que nos destapa alguna falla en los mecanismos creados para prevenir los crímenes contra las mujeres. Sin embargo, al conmemorar hoy el “Día Internacional para la eliminación de la Violencia contra las mujeres” les decimos a cada una de las que se ven amenazadas ¡no estás sola!