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Bótox, una solución cuando la sudoración excesiva no tiene un por qué

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Quirónsalud

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Las altas temperaturas son el peor enemigo para la sudoración, lo que no hace que sea un problema exclusivo del verano. Dependiendo de las personas, el sudor aparece también en mayor o menor medida tras hacer algún esfuerzo físico, o puede estar relacionado con una enfermedad. Pero mientras que para algunos es un problema puntual, con un origen bien identificado, hay personas que sufren sudoración excesiva en alguna zona del cuerpo sin una causa clara. Es lo que se conoce como hiperhidrosis primaria, según explica la dermatóloga Lorea Bagazgoitia, del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo de Madrid.

“Cuando ese exceso de sudor aparece en las axilas genera ciertos complejos o condiciona la vestimenta. Y si la hiperhidrosis es palmar, los afectados suelen sentirse reacios a dar la mano en las presentaciones o incluso a sus parejas”, detalla esta experta, lo que además de incomodidad genera un estrés psicológico importante en las personas que lo sufren.

Para combatirlo existen productos antitranspirantes, que pueden reducir levemente este tipo de sudoración, pero en muchos casos son insuficientes. Junto a ellos, una alternativa que cada vez va tomando más fuerza es el uso de toxina botulínica, conocida con el nombre comercial de ‘bótox’ por su uso para fines estéticos.

En el caso de la hiperhidrosis se ha demostrado que reduce la producción de acetilcolina, responsable de activar los mecanismos del sudor localmente. Y los ensayos clínicos realizados han demostrado una efectividad superior al 90% al mes del tratamiento y se mantiene por encima del 80% de efectividad a los 4 meses, destaca Bagazgoitia.

¿Cómo se aplica?

Al igual que en otras indicaciones terapéuticas, la toxina botulínica se inyecta en la piel que deseamos tratar. “En las axilas no es preciso utilizar anestesia local, a diferencia de los casos en que realizamos el tratamiento en las manos”, cuenta la dermatóloga, y a los 7-10 días del tratamiento ya se empieza a percibir una disminución de la sudoración.

La duración del efecto del varía entre los 3 y 9 meses (lo más habitual es que dure en torno a 6 meses). Cuando el efecto cesa, la hipersudoración vuelve, por lo que suele repetirse el tratamiento con el fin de obtener un efecto mantenido. Tras varios tratamientos, se observa que la duración del tratamiento se alarga y pueden espaciarse más las sesiones.

Además, explica Bagagzgoitia, aunque el porcentaje de personas que podrían desarrollar anticuerpos frente a la toxina botulínica es muy bajo, de apenas el 0,5%, en estos casos si se realiza el tratamiento vuelve a ser eficaz. Por tanto, parece que todo tiene arreglo, incluso cuando sudamos más de la cuenta y no tenemos un porqué.

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