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Cistitis aguda, la infección urinaria más común se escribe en femenino

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La infección urinaria es la presencia de gérmenes patógenos en la orina, que afecta a los órganos en contacto con ella. Los síntomas que acompañan a la infección de orina varían en función del órgano afectado pero los más habituales son los que componen el llamado síndrome miccional por afectación de la vejiga, la clásica cistitis.

Según explica el Dr. José Antonio Lorente, responsable del Servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Barcelona, este trastorno se caracteriza por una necesidad imperiosa y constante de orinar, aunque luego solo se haga en pequeñas cantidades, y sensación de ardor durante la micción. Además, “la orina es de aspecto turbio, rojo o amarronado, tiene un olor fuerte y causa dolor pélvico, especialmente en el centro de la pelvis y alrededor de la zona del hueso púbico”, y sobre todo en las mujeres, más propensas a contraer cistitis que los hombres.

Este tipo de infección urinaria es causado hasta en el 80% de los casos por la bacteria Escherichia coli (E. coli), que “se encuentra en el intestino y forma parte de nuestra flora habitual pero se convierte en un germen patógeno cuando coloniza la uretra y la vagina, y se introduce en la vejiga”, añade Óscar Bielsa, también responsable del Servicio de Urología del mismo centro. Y la corta distancia entre el ano y la uretra es lo que condiciona la mayor frecuencia de la cistitis en la mujer.

De hecho, subrayan ambos especialistas, algunos datos epidemiológicos relevantes que evidencian que una de cada dos mujeres experimentará una infección de orina a lo largo de su vida, una de cada tres mujeres habrá sufrido una infección urinaria antes de los 24 años; y el 25% de las mujeres que han padecido infección urinaria una vez, sufren nuevas infecciones posteriormente.

Entre los factores de riesgo específicos de cistitis en las mujeres se encuentran:

- La anatomía femenina. La uretra más corta hace que la distancia que las bacterias deben atravesar para alcanzar la vejiga sea menor.

- La actividad sexual. Las mujeres sexualmente activas son proclives a tener más infecciones urinarias. Tener una nueva pareja sexual también incrementa el riesgo.

- Ciertos tipos de anticonceptivos. Las mujeres que usan diafragmas como método anticonceptivo pueden tener un riesgo más elevado, al igual que las mujeres que usan espermicidas.

- Menopausia. Después de la menopausia, la disminución del estrógeno circulante produce cambios en las vías urinarias que te vuelven más vulnerable a la infección.

“Una situación especialmente frecuente y habitual motivo de consulta es la cistitis recurrente. Se define como la cistitis que vuelve a repetirse 2 veces en los últimos 6 meses o 3 veces en los últimos 12 meses”, explica el Dr. Lorente.

Pueden ser nuevas infecciones, cuando se producen en las primeras semanas tras la aparente curación de la infección urinaria y debidas a la persistencia de bacteria original, o bien reinfecciones, que son nuevas infecciones urinarias causadas por una bacteria distinta. Estas cistitis recurrentes siempre requieren el estudio y tratamiento por parte del urólogo.

Medidas generales para prevenir la infección de orina

a) Dietéticas:

- Beber abundantes líquidos, del orden de 2 litros cada día.

- No beber líquidos que irriten la vejiga, como el alcohol y la cafeína.

b) Higiénicas:

- Orinar cada tres o cuatro horas y tras la actividad sexual, ya que permite expulsar las bacterias de las vías urinarias antes de que pueda comenzar la infección.

- No utilizar jabones fuertes ni otros irritantes para lavar la zona genital ni la ropa íntima.

- No utilizar ningún producto que contenga perfumes en la zona genital.

- Mantener la zona genital limpia. Limpiar las zonas genitales y anales antes y después de la actividad sexual.

- Limpiar de adelante hacia atrás después de usar el baño.

- Evitar pantalones apretados. Es aconsejable el uso de ropa interior de algodón y cambiarla al menos una vez al día.

- No existen resultados concluyentes sobre el efecto preventivo de los extractos del arándano rojo.

- Cambia el método anticonceptivo. Los diafragmas o los preservativos sin lubricante o con espermicida pueden contribuir al crecimiento de bacterias.

“Como recomendación general, se aconseja el estudio y valoración por el urólogo de todos los casos de cistitis recurrente, para la detección y corrección de los factores favorecedores y la instauración de tratamientos preventivos”, sentencia el Dr. Bielsa.

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