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Cuando la infertilidad genera estrés o depresión ¿Por qué a mí?

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Quirónsalud

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Los tratamientos de fertilidad son cada vez más comunes entre la población española. Ante nuestro incesante ritmo de vida retrasamos en muchas ocasiones el momento de ser padres o madres, y llegados a cierta edad, es cada vez más difícil lograrlo, o bien nos llevamos la sorpresa de que no podemos, de que hemos nacido infértiles, o tenemos un problema que lo dificulta, cuando igual llevamos años tomando tratamientos anticonceptivos, por ejemplo.

¿Por qué a mi? Es una de las preguntas que más suelen realizarse las personas que quieren ser padres y, tras mucho tiempo intentándolo, les confirman que no pueden serlo porque bien ellas o su pareja son infértiles. Es muy duro, especialmente si se ha deseado toda la vida el ser padre o madre biológico, y se ha postergado esta decisión porque nunca venía bien, ni era el mejor momento para ello, ante los retos profesionales.

Así, esta etapa que se inicia tras ese difícil diagnóstico puede derivar en un cuadro de estrés emocional, de ansiedad, de depresión e incluso de baja autoestima para ambos miembros de la pareja.

“La primera reacción de una mujer, o de la pareja, al recibir el diagnóstico de ‘sois infértiles’ es de sorpresa, y siempre, en todos los casos, es una noticia que genera estrés. La mayor parte de las mujeres llevan muchos años usando métodos anticonceptivos, y de pronto reciben la noticia de que tienen problemas para tener hijos”, subraya la psicóloga clínica de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional, Elena Iracheta Ruíz.

Por ello, resalta que aceptar el diagnóstico es el primer paso a superar en todo este proceso, y además advierte de que es imprescindible hacerlo, sea cual sea el origen o el factor de la infertilidad; si ésta está asociada a la mujer o bien al hombre; o se trata de un factor mixto. “Se convierte a veces en una tarea complicada”, resalta la experta, que a veces es igual de dura que el propio proceso de tratamientos de fertilidad que pueden iniciarse a partir de ahora.

“Las reacciones psicológicas de las mujeres suelen ser de duelo, de depresión, y de baja autoestima. Duelo por la pérdida, por ese deseo no realizado. Esto causa frustración, rabia, anhelo, tristeza, o culpa, por ejemplo, y en muchas ocasiones rompe las parejas que se someten a tratamientos de fertilidad”, avisa Iracheta, miembro de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional, centro de referencia nacional e internacional en estos tratamientos.

Otro de los aspectos que más estrés suele generar en las parejas relacionado con los procesos de infertilidad, y más concretamente en la mujer, es la presión social. “Es un tema controvertido”, según reconoce, ya que muchas veces la presión familiar, la de los amigos o los conocidos puede resultar muy molesta e inquietante, ya que muchos desconocen estos problemas de las parejas a la hora de concebir, e insisten por la futura maternidad de manera insistente.

“Normalmente, la mujer que no puede tener hijos se siente menos mujer. Siente que pierde cosas continuamente, como el control de algo tan importante como es el tener un hijo o el deseo de un embarazo, de tener un parto y un bebé. En ocasiones, siente que ha perdido años ante la imposibilidad de ser madre biológica (y de dar continuidad a la genética)”, lamenta Iracheta.

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Cómo superarlo

PPor eso, esta experta en Psicología apunta que la mujer ante la infertilidad suele necesitar hablar con otras mujeres que hayan atravesado, o estén atravesando la misma situación, siendo esto un punto a favor en la recuperación psicológica de las mismas, así como la necesidad de someterse a una terapia psicológica bien para ellas mismas o incluso para la pareja.

Con ello, insiste en que la mujer vive este proceso de infertilidad con mucho estrés emocional. No sólo no puede ser madre, si no que ahora también tiene que acudir al médico muchas veces, debe estar pendiente de su cuerpo a diario debido al tratamiento que requieren estas pacientes, de los resultados para poder avanzar, o deben tener a veces relaciones sexuales dirigidas, por ejemplo. “Este panorama provoca en la mujer una carga emocional muy intensa, de hecho, casi siempre es la receptora de los ‘malos’ sentimientos”, avisa Iracheta.

No obstante, para esta psicóloga clínica de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional, la infertilidad de la mujer,”claramente” es una cuestión de pareja y no sólo de la paciente. “Cada miembro de la relación puede vivirlo de manera distinta. El hombre por su lado, la mujer por el suyo, o bien los dos juntos, que sería la situación idónea”, resalta.

Además, a todo esto, otro factor que puede suponer una importante fuente de estrés ante esa infertilidad es el importante desembolso económico que hay que realizar ante el inicio de los tratamientos. “Se convierte en muchas ocasiones en un punto más a añadir a la lista de acontecimientos negativos”, sentencia Iracheta.

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