Coaching y Emociones

¿Estás viviendo la vida que quieres vivir? Este blog es un espacio para tu desarrollo personal y profesional: tomar tus propias decisiones, enfrentarte al cambio, superar el miedo, mejorar tu gestión emocional y motivarte. Porque cada día es una nueva oportunidad para ser feliz. Descubre otros artículos en mi blog personal http://mariamikhailova.com/ También puedes seguirme en Twitter @mashamikhailova

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Cómo ser más productivos en el día a día

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Sobre el autor

María Mikhailova

Experta en Coaching e Inteligencia Emocional por la Universidad Rey Juan Carlos. Ayuda a profesionales a descubrir sus talentos y crear su marca digital para emprender online y encontrar a través de su pasión un propósito en la vida y un estilo de vida independiente y libre.

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Tal vez te pase como a mí que notas que el tiempo se te escapa de las manos. O te hubiera gustado que el día tuviera más horas de las que tiene... A veces el tiempo es un misterio: es tan fácil malgastarlo, y tan difícil encontrar más horas para las cosas que te planteas hacer.

Por eso una de las grandes cuestiones que nos planteamos en el mundo tan rápido y ajetreado como el de hoy es cómo distribuir el día de una manera más efectiva.

Muchos autores hablan de elaborar listas con las tareas a realizar el día antes o a primera hora de la mañana.

Otros mencionan la importancia de no dispersarnos en mil tareas a la vez, a través del llamado multitasking, sino que ir poco a poco, centrándose en una actividad a la vez.

En este artículo quiero presentarte una gran herramienta, cada vez más conocida en el mundo empresarial, llamada Matriz de Eisenhower, que presenta 4 tipos de prioridades que tenemos en nuestra vida y que debemos saber diferenciar, a la hora de darle su valor correspondiente.

Te animo a que dividas una hoja de papel en 4 partes, creando un cuadrante que vas a rellenar con tareas para cada una de tus actividades diarias.

► Cosas urgentes e importantes. Esas las haríamos en primer lugar, pues deben ser atendidas ya mismo y son vitales para nosotros. Un ejemplo de ello podría ser el papeleo que debe ser resuelto en un plazo determinado, que si no lo haces, puedes a la larga tener un problema importante. O un examen que presentar, un proyecto con un plazo concreto.

► Cosas importantes y no urgentes. Aquí podemos encuadrar nuestros planes a medio-largo plazo: un curso que hacer, hacer ejercicio, un nuevo proyecto, escribir un libro, una compra importante que realizar. Esas solemos dejarlas casi siempre en último lugar, por no ser urgentes. . . pero son las que más nos permitirán crecer y avanzar, por lo que no debemos olvidar dedicarles un espacio en nuestra vida.

► Cosas urgentes y no importantes. Aquí podría entrar por ejemplo la ayuda a un amigo o familiar. No es importante para ti, pero sí lo es para otro y además es posible que tengas que hacerlo cuanto antes, si no, tu amigo tendría problemas.

Cosas no importantes y no urgentes. Se trata de cosas que en realidad debemos poner en el último lugar de nuestra lista: ver una serie de TV, ir a tomar unas cañas... Son solo ejemplos pero si no tenemos tiempo y excluimos aquello que ni es importante ni es urgente, dándole prioridad a las cosas anteriores, igual aprovechamos mejor nuestro tiempo, ¿verdad?

En realidad, te estoy contando algo que todos sabemos: en función de cómo distribuyamos nuestro tiempo en el día a día, podremos hacer más cosas y hacerlas mejor, así como gozar de una mejor salud.

De hecho, para ser más productivos, lo ideal sería levantarnos antes (lo cual implica acostarnos antes para poder sentir que hemos descansado). En las primeras horas de la mañana es cuando más energía tenemos porque no estamos yendo contrarreloj. ¿La hora ideal para despertarse? Depende de cada uno, pero se dice que las 6 de la mañana es un buen momento.

Y es que la distribución de nuestro tiempo es un tema vital. Ya no sólo desde el punto de vista productivo, sino también en cuanto a nuestro propio estado de salud, emocional y espiritual.

Piensa qué objetivo importante quieres cumplir en tu nuevo día. ¿Es tu salud, hacer ejercicio, mejorar tu alimentación, empezar a escribir un libro, meditar, mejorar tu relación de pareja, con los hijos?

Recuerda que la clave es tener algo por lo que levantarnos cada mañana: un objetivo, una idea, una ilusión. Si no, nuestra vida se convierte en un reflejo automático de las necesidades diarias: trabajo, comida, familia, televisión.

De nosotros depende convertir nuestra vida en algo maravilloso, algo digno, algo por lo que vivir y por lo que luchar. . . o vivir como con apatía, desánimo, cumpliendo por obligación nuestro trabajo o nuestras tareas diarias. Si no tenemos la vista puesta en algo más allá de la simple rutina, si no tenemos claridad en la vida, organizar nuestro día a día nos puede parecer una tarea complicada.

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