Coaching y Emociones

¿Estás viviendo la vida que quieres vivir? Este blog es un espacio para tu desarrollo personal y profesional: tomar tus propias decisiones, enfrentarte al cambio, superar el miedo, mejorar tu gestión emocional y motivarte. Porque cada día es una nueva oportunidad para ser feliz. Descubre otros artículos en mi blog personal http://mariamikhailova.com/ También puedes seguirme en Twitter @mashamikhailova

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¿Es peligroso el pensamiento positivo?

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Sobre el autor

María Mikhailova

Experta en Coaching e Inteligencia Emocional por la Universidad Rey Juan Carlos. Ayuda a profesionales a descubrir sus talentos y crear su marca digital para emprender online y encontrar a través de su pasión un propósito en la vida y un estilo de vida independiente y libre.

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Leía el otro día un artículo que lleva ya un tiempo dando vueltas por la blogosfera. Un título llamativo y algo tendencioso: “Los peligros del pensamiento positivo”. Un artículo que ha cosechado bastantes críticas y alabanzas a partes iguales.

El autor del post pone en duda los efectos positivos de pensar en positivo, reclama que compartir imágenes con frases felices en redes sociales sin parar sólo alimenta la ilusión y nos lleva a la falta de acción, al desencanto y a una vida de autoengaño.

Y aunque no esté completamente de acuerdo con su planteamiento, como todo en la vida, tiene parte de razón. Pensamiento positivo sin acción no vale de mucho, aunque, obviamente, tiene muchos beneficios que no podemos eludir.

Por eso en el post de hoy quiero entrar en este tema más a fondo: los pros y los contras del pensamiento positivo.

A favor del pensamiento positivo

1# Los pensamientos positivos generan emociones agradables. Según la psicología, el pensamiento antecede a la emoción, es decir, influye directamente en ella. Por tanto, si piensas en positivo, como consecuencia, deberías generar emociones más agradables.

¿Cuál es la trampa aquí? Que el “pensamiento positivo” que generas no sea real, que no creas en ellos, sino que lo repitas como un loro, sin creértelo del todo. Eso es lo que ocurre a menudo con la archiconocida técnica de las afirmaciones positivas. Muchos detractores de ella dicen que las afirmaciones no funcionan porque no ven resultados inmediatos.

Pero hay un factor imprescindible para que tanto el pensamiento positivo como afirmaciones den lugar a emociones positivas: repetición e intensidad. Y sobre todo, mucha paciencia. Lo voy a explicar en los puntos siguientes, pero vayamos por partes.

2# El estado emocional influye directamente en la toma de decisiones, según el Coaching estratégico, modalidad que empleo como profesional en mis procesos de coaching con clientes. Es decir, si me encuentro a gusto conmigo mismo, me siento relajado, contento, positivo... las decisiones que tomaré serán más acertadas, pues me moveré por el amor y no por el miedo.

¿Cuántas veces hemos tomado decisiones equivocadas simplemente porque estábamos enfadados, tristes, en medio de una discusión, o por miedo a que nos pasara algo? Casi siempre son decisiones tomadas en caliente o que no partían de nuestro yo esencial.

3# Tú eliges cómo interpretar tu vida. La Programación Neurolingüística o PNL tiene como uno de sus preceptos el siguiente: la realidad como tal no existe, lo que entendemos por realidad es nuestra interpretación de la misma. Es decir, nunca vemos la realidad de manera objetiva, sino siempre de manera subjetiva, en base a nuestro estado emocional, creencias, experiencias, valores, etc.

Un ejemplo muy claro de ello es la discusión de dos personas sobre algo. Una lo ve desde su punto de vista y el otro, desde el suyo, por eso no se ponen de acuerdo. Cada uno tiene sus creencias, su historia personal detrás, sus propias razones y cree tener razón. Pero de manera objetiva, ¿quién tiene razón? O ninguno o ambos.

Asimismo, una misma situación puede ser interpretada de forma muy diferente por distintas personas. Un despido, por ejemplo, puede verse como algo horrible y sumirte en una depresión que durará varios meses. O puedes ver el despido como una oportunidad que te brinda la vida para que encuentres algo mejor o emprendas de algo que te apasiona.

La gran pregunta aquí sería: ¿qué es mejor, sumirte en una depresión, quejarte, enfadarte, llorar, culpar a otros o a ti mismo... o ver esta situación como una oportunidad para tu crecimiento, aún sabiendo los retos y dificultades que se te presentan en el camino? Yo, personalmente, escojo la primera. Y la palabra escojo es clave: eres tú quien escoge cómo quieres sentirte.

4# Nuestra mente se cree todo aquello que le decimos. Así de simple. Si cada día me repito que soy un desastre, que no valgo nada, que todo está fatal, que hay crisis y no hay trabajo para mí; si además me nutro de noticias desagradables, me entra miedo, pánico, me deprimo... y acabo sintiendo que esta es la verdad, alimento lo negativo, lo expando.

En cambio, si publico a diario frases positivas en mis redes sociales, si las leo, las repito mentalmente, incluso si al principio no me las creo del todo, porque parecen “demasiado bonitas para ser verdad”, al final me lo acabaré creyendo.

Sí, la repetición es esencial. Llevamos años repitiéndonos cosas negativas a nosotros mismos, o lo hicieron primero nuestros padres, profesores, educadores, compañeros... y al final nos lo acabamos creyendo. ¿Por qué ahora no invertirlo y empezar a repetirnos justo lo contrario, aunque nos cueste creerlo al principio?

¿Funciona siempre el pensamiento positivo?

Pero aquí me puedes decir: ok, todo muy bonito, pero ¿qué pasa cuando llevo años repitiéndome cosas positivas, las comparto en mis redes y sin embargo mi vida sigue siendo un desastre? ¿Acaso me llegará un buen trabajo sólo por pensar en positivo, visualizar y tener mucha fe?

Obviamente no. El pensamiento positivo es muy poderoso, pero debe ir acompañado de la acción. Como coach profesional ésta es mi máxima: introspección y acción. Primero descubro qué me pasa, dónde estoy, qué quiero, qué me falta para conseguirlo, qué debo hacer para conseguirlo, etc. e inmediatamente trazo mi plan de acción: aunque sea pequeño, aunque parezcan pasos simples y muy cortos.

La acción, como ves, es fundamental. Y es que para que el cambio sea potente debe tener estas dos vertientes. Por un lado, de dentro hacia fuera: pensamientos y emociones positivas; y de fuera hacia dentro: acciones concretas que me acerquen a mis objetivos, puesto que al cambiar algo en nuestro exterior, reforzaremos nuestros pensamientos y emociones.

¿Qué problemas puede presentar el pensamiento positivo?

Conozco a no pocas personas que llenan sus muros de Facebook e Instagram con frases positivas e imágenes inspiradoras, pero cuando hablas con ellas, resulta que están llenas de miedos, inseguridades, emociones tóxicas, no se atreven a pasar a la acción y parece que todas esas ideas que promulgan en silencio no son más que adornos bonitos que no sirven de mucho. ¿Qué está fallando?

1# La intención positiva

A nivel de PNL o Coaching estratégico hablamos con frecuencia de los peligros de la intención positiva. Es decir: sé lo que quiero, sé lo que me conviene, conozco la teoría, comprendo cómo tengo que pensar y actuar para conseguir lo que quiero... pero pese a todo no lo hago, no lo consigo, me esfuerzo incluso, pero al final siempre tiro la toalla, siempre sucede algo imprevisto.

Y es que detrás de todo comportamiento, hay siempre una intención positiva en origen. Por ejemplo, no pasar a la acción, sabiendo que es lo que tienes que hacer. ¿Quién no ha procrastinado ante algo importante en su vida? Tienes un examen en un mes y lo aplazas constantemente... hasta que llega el día antes y te pones histérico y te pasas la noche sin dormir, tratando de asmiliar todo el contenido de gople.

¿Lo haces a propósito para fastidiarte? En absoluto. Simplemente interviene la intención positiva que tiene la función de prevenirte de algo, te protege de algo o sirve para algo. Por ejemplo, el aplazar siempre tus deberes y obligaciones hasta el último momento te sirve para poder recibir primero recompensas inmediatas (como ver tu serie favorita o charlar por teléfono con tu amiga) o te protege de la frustración que puedes sentir al enfrentarte a ese momento inicial del estudio.

2# Los peligros del autoengaño

Aunque también sucede a menudo que creemos que pensar en positivo nos va a traer todas las soluciones a nuestra vida. Es el estado típico de un avestruz, como lo cataloga el Coaching estratégico.

Un avestruz es un optimista inconsciente: cree que todo va a salir bien, confía, cuenta a los demás todo lo que va a hacer, lo bien que le van a salir sus proyectos, repite sin cesar frases positivas... pero nunca alcanza nada, pues teme pasar a la acción. De nuevo aparece la famosa intención positiva: la procrastinación que le protege de su miedo al fracaso, le previene del error y le sirve para mantener esa supuesta identidad de triunfador que de triunfador tiene muy poco.

No quiero con este artículo hacer sentir mal a nadie. Yo misma soy un ejemplo de alguien que se ha pasado media vida autoengañándose a sí misma, por miedo a enfrentarme a la realidad: darme cuenta de que no estaba viviendo la vida que merecía. Un trabajo muy por debajo de mis capacidades y mi titulación, un sueldo mínimo que me permitía subsistir mientras siguiera en casa paterna, una autoestima baja y falta de confianza en mí misma.

Afortunadamente logré salir de ahí y ahora mi misión es ayudar a otros a dar el paso.

Por eso soy una apasionada del coaching. A veces nos tienen que decir cosas que nos duelen para que reaccionemos, para que nos demos cuenta de cuál es nuestro bloqueo y pasemos a la acción. El cambio no es fácil, no es inmediato y supone a menudo un gran sacrificio, tanto emocional como mental. Pero la recompensa vale la pena.

Si quieres potenciar tu crecimiento personal, te invito a suscribirte a mi blog personal y recibir mis 2 e-books gratuitos para reprogramar tu mente y empezar a crear tu nueva vida, así como una meditación corporal activa en audio para generar energía positiva cada mañana.

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