Aptos

Adiós al cambio para mejorar nuestro sistema educativo. Si alguien albergaba un hilo de esperanza que se vaya haciendo a la idea de que esto se va a la mierda. Ya hemos dado un paso más para la involución, para la imbecilización de la sociedad. Se lo estamos poniendo en bandeja. El objetivo final es igualar por abajo, aunque para ello haya que ir cortando piernas a destajo. Esta decisión del gobierno arrincona el esfuerzo y la exigencia para dejar paso a la ley del mínimo esfuerzo. Cuando se baja el nivel académico se perjudica no solo a los alumnos, sino también al profesorado, que andará desmotivado, y a la sociedad en general, que no avanzará como es debido ni al mismo ritmo que otros países y, por lo tanto, nos superarán y seremos su mano de obra.

Apto, superado, aprobado, ¿con eso nos tenemos que conformar?

Nos podremos ir haciendo una idea del ambiente que se generará en un aula donde el que no quiere estudiar sabe que con dos ceros será apto -a excepción de matemáticas y lengua juntas, ¡menos mal!-, con lo que esto supone para el alumno que quiera avanzar y para el profesor que quiere enseñar.

Personalmente lo que más gracia me hace de todo esto -por no decir lo que más me indigna- son las facilidades que se dan para ser aptos a los que no llegan al aprobado, y las trabas, muros y zancadillas que ponen a los alumnos de altas capacidades y superdotados para promocionarlos de curso, el calvario que hay que pasar y la de pruebas que hay que hacer, para que después a otros sí les promocionen de curso con dos ceros como dos soles. Y cuando no sea suficiente con dos pues serán con tres, cuatro... ¡Alucinante! A este paso cualquier día nos tocará repetir curso a los que trabajemos y aprobemos todo y así seguir con la des-educación, a no ser que seas rico y puedas costearte tu propia educación. Otra vez se han cubierto de gloria.