Blanco apuesta por normalizar los centros de menores con un nuevo modelo de atención

La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades visita las nuevas instalaciones del «Arturo Duperier» de Ávila que llevan en marcha diez días tras una inversión de ocho millones

La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco, visita las nuevas instalaciones de la Residencia Juvenil Arturo Duperier junto al director de la Residencia, Mario Pérez Antolín; y el presidente de la Diputación, Carlos García
La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco, visita las nuevas instalaciones de la Residencia Juvenil Arturo Duperier junto al director de la Residencia, Mario Pérez Antolín; y el presidente de la Diputación, Carlos GarcíaRicardo Muñoz (nombre del dueño)Ical

Normalizar los centros de menores. Ese es uno de los objetivos de la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco, según afirmó en su visita a las nuevas instalaciones del «Arturo Duperier» en la capital abulense, que llevan en marcha 10 días tras invertir ocho millones.

Allí, Blanco apostó por alejar «la imagen que había hasta ahora de los centros de menores para ir avanzando hacia un nuevo modelo en el que se regularice la vida del menor» y destacó la optimización de recursos que se pretende con este proyecto «muy trabajado, moderno e innovador» en el que el mismo edificio acoge la residencia juvenil, el albergue y el centro de menores, aunque en espacios diferenciados.

Esto ha supuesto hacer el traslado desde dos centros diferentes con la intención de ofertar 134 plazas, 96 en la parte de residencia y el resto en el espacio para los menores, incluyendo el centro de día.

Además, según explicó la consejera, durante el verano todas las habitaciones de la residencia se podrán utilizar como albergue y, si en el curso escolar hay necesidad, las plazas de albergue pueden pasar a los estudiantes.

En todo caso, con ello se consigue «aunar dos realidades», lo que también conlleva «algunos cambios» como el hecho de que ahora se comparten servicios comunes como la cocina y la lavandería. Precisamente, respecto al personal, Blanco explicó que «se ha mantenido todo el empleo» con los 59 trabajadores de las dos instalaciones anteriores y aseguró que se ha negociado con ellos el convenio colectivo para el año que viene, en un trabajo donde habrá una parte, la de los servicios comunes, donde habrá una redistribución de tareas mientras que el resto «mantendrás las responsabilidades que tenía con anterioridad».

Aunque ya se conocía que la residencia de jóvenes estaba en marcha -ya hay 35 plazas ocupadas- la consejera señaló que también el albergue está ya operativo para cuando haya solicitudes.

Asimismo, señaló que la convivencia entre los residentes y los menores «es normal» y reincidió en su intención de que «los menores vean normalizar su vida».

Cuando hace años se hizo la concepción del proyecto la primera intención es que fuera únicamente residencia y albergue pero se llevó a cabo un cambio en la iniciativa después de que los trabajos se vieran paralizados por diferentes circunstancias, entre ellas problemas con la empresa que se encargaba de las obras.

De ahí ese cambio de paradigma y la decisión de mejorar las infraestructuras tanto de la residencia como del centro para menores que cuenta con una superficie de unos 4.650 metros cuadrados.

Así, en la parte de residencia hay también gimnasio, salas de estudios y se usos múltiples, cocina y comedor, mientras que en el de menores hay sala polivalente, salón de actos, sala de visitas, comedor o zona administrativa, entre otros espacios.