Acor atribuye su «peor campaña de la década» a la bajada del precio del azúcar

A pesar de ello ve con optimismo el futuro y asegura que mantendrá el pago a los socios de 42 euros por tonelada

El presidente de Acor, Justino Medrano, junto a José Luis Domínguez  en la reunión de la cooperativa
El presidente de Acor, Justino Medrano, junto a José Luis Domínguez en la reunión de la cooperativaLa Razón

La sociedad cooperativa azucarera ACOR atribuye las pérdidas de 13,9 millones del ejercicio 2018-2019, la «peor de la década», a la caída del precio del azúcar a nivel internacional y anuncia su apuesta por realizar inversiones en el sector agroalimentario de Castilla y León

En la reunión de la entidad, el presidente de la cooperativa, Justino Medrano, avanza una reorganización de sus áreas de negocio para impulsar la actividad de la empresa en otros nichos del sector primario, con un mensaje «ilusionante y esperanzador» hacia los socios remolacheros, a quienes ofrece obtener «retornos a medio plazo».

De hecho, asegura que los resultados del último trimestre «confirman que lo peor ha quedado atrás» y la cooperativa afronta 2020 «en una buena posición para volver al camino del crecimiento de los últimos ejercicios económicos».

La cifra de negocio directa de la cooperativa ascendió a 104,2 millones, prácticamente igual a la facturación de la campaña anterior (102,7 millones), mientras que el resultado de las empresas participadas han tenido una cifra atribuible a ACOR de 114 millones, por lo que la cooperativa facturó en total 218 millones.

Medrano vincula los malos resultados económicos con los «rendimientos muy bajos y una mala calidad de la remolacha», pero sobre todo con el «difícil mercado azucarero», con una rebaja en el precio de venta del azúcar de 151 euros por tonelada en dos años, aunque mantiene el compromiso de pagar a los remolacheros socios de la cooperativa de 42 euros por tonelada de raíz.

No obstante, el presidente de Acor recalcó que el objetivo es lograr que el barco esté «asentado» para poder «empezar a navegar». «El próximo año habrá beneficios», auguró Medrano quien señaló que una vez que se abone a los socios la remolacha entregada, quizás «ya no hagan falta más empujones» ni reformas en la dirección.