Castilla y León comercializa al año 460.000 lechazos certificados por 19 millones

El consejero de Agricultura y Ganadería, Jesús Julio Carnero, visita una explotación del sector en Villalpando y destaca la «rentabilidad y capacidad de producción» de las granjas de ovino

El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Jesús Julio Carnero, visita la explotación de ganado ovino Hegradeca
El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Jesús Julio Carnero, visita la explotación de ganado ovino HegradecaJL LealIcal

Castilla y León comercializa anualmente cerca de 460.000 lechazos nacidos, criados y sacrificados en la Comunidad, que cuentan con una certificación de calidad y cuyas ventas se incrementan con la llegada de las fiestas navideñas, hasta un total de 19 millones.

Así lo destacó el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta, Jesús Julio Carnero, durante su visita a la explotación de ovino Hegradeca, en la localidad zamorana de Villalpando, donde señaló que las granjas de este producto de la Región presentan «cada día mayor rentabilidad y capacidad de producción», con independencia de que haya menos explotaciones ovinas en la Comunidad.

«El que luchemos todos por unos precios justos y adecuados, en este caso de los ganaderos, pero de todo el sector, es algo que desde la Consejería tenemos claro», aseguró, al tiempo que añadió que «hemos creado una dirección general de la Cadena Alimentaria, que busca conseguir unos precios justos y asequibles para los productores y que sean más cercanos a las demandas del mercado, siempre desde la justicia».

Carnero explicó que solo si los animales han pasado todo el proceso hasta su preparación para la venta en Castilla y León pueden contar con el marchamo de Tierra de Sabor y ser incluidos, además, en la IGP del Lechazo de Castilla y León si son de las razas autóctonas ojalada, castellana o churra.

El consejero subrayó estos datos para que el consumidor «tenga claro» la procedencia y después tome la «decisión última» de comprar el lechazo que desee reconociendo la trazabilidad del producto.

En este sentido, puso de relieve que tanto el lechazo que cuenta con la vitola de Tierra de Sabor como la de IGP de Lechazo de Castilla y León tienen una «calidad extrema», por lo que animó al consumidor de este producto cárnico de ovino a fijarse en esos marchamos que garantizan la procedencia y calidad.

Alrededor de 1.500 explotaciones sacrifican bajo ambas marcas de calidad casi medio millón de lechazos cada año. De ellas, en 2018 estaban inscritan en la IGO Lechazo de Castuilla y León 803 explotaciones y 26 industrias.

Por otro lado, y según explicó el consejero, para garantizar que el producto cumple con todos los requisitos precisos existen «unos programas de control sistemático» a las figuras de calidad diferenciada y a los operadores utilizados para el uso de la marca de Tierra de Sabor.

Este tipo de controles garrantizan, tal y como señaló, el origen en Castilla y León, los condicionantes de calidad de la IGP, los pliegos de calidad con Tierra de Sabor, el correcto etiquetado, la trazabilidad, el uso adecuado de los logotipos y la detección de publicidad engañosa, con el fin de garantizar al consumidor final un producto genuino, de alta calidad y muy ligado a la Comunidad como es el lechazo.