Declaran culpable de asesinato al acusado de matar a su madre en Valladolid

César F.M dio muerte a su progenitora, Sacramento M, de 73 años, tras suministrarle dosis letales de medicamentos

Trib.- El matricida de Parquesol: "Ella era consciente de que me quería suicidar y no deseaba sobrevivir a mi muerte"
El acusado de matar a su madre, en una de las cinco sesiones celebradas en la Audiencia de Valladolid. Foto de archivo. EUROPA PRESS.

Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato en Valladolid a César F.M., de 39 años, al considerar que mató a su madre septuagenaria, hemipléjica y que solo podía pronunciar monosílabos tras sufrir un ictus, suministrándole en dosis letales decenas pastillas de dos medicamentos diferentes.

Las cinco mujeres y cuatro hombres que han deliberado sobre la culpabilidad o no del acusado desde el 18 de diciembre por la tarde han dado así la razón a la versión de la fiscal, quien alegó que la víctima estaba desvalida, no pudo defenderse cuando el encausado la mató -alevosía- y por tanto calificó los hechos como asesinato.

La fiscal del caso, que había pedido una condena de veinte años de prisión, ha mantenido invariable su petición de condena, mientras que la defensa del encausado solicitaba dos años de internamiento por delito de cooperación al suicidio, que se verá obligada a modificar.

Tanto en la primera jornada del juicio, iniciada el pasado día 12 de diciembre, como en la última este miércoles, donde el acusado hizo uso de su derecho a pronunciar unas últimas palabras, César F.M. mantuvo su versión de la cooperación al suicidio. “Mi madre era plenamente consciente de que me quería suicidar y no deseaba sobrevivir a mi muerte. Es lo que más quería en el mundo y jamás la habría hecho daño”, reiteró.

Durante la vista oral en la Audiencia Provincial, el declarado culpable de parricidio también reconoció que dio a su madre entre 60 y 70 pastillas para que se las tomara porque no quería “sobrevivir” al suicidio que había anunciado, y añadió que como tardaba en fallecer, la asfixió con una almohada y con algodones en la boca y la nariz. “Ella se dio cuenta de que estaba tomando esos medicamentos. Pudo haber negado con la cabeza, que no los quería, pero no lo hizo”, afirmó.