Castilla y León

El “independentismo” leonés: ¿por qué los leoneses no se sienten castellanos?

Numerosos vecinos de León, Zamora y Salamanca consideran la comunidad de Castilla y León una región inventada e impuesta sin consultarles

Frente al ruido constante que genera el conflicto en Cataluña o en el País Vasco, la situación de la comunidad autónoma de Castilla y León ha permanecido siempre en un segundo plano, fuera del ámbito público la mayoría de las veces, pero como un sentimiento latente que siempre ha estado ahí. El mero hecho de que sea la única autonomía unidad con una "y" ya da idea de que no estamos ante una unidad sino ante la conjunción de dos realidades, dos sentimientos, dos identidades que se corresponden con las de los dos viejos reinos de Castilla y de León.

Castilla y León es, tal y como la conocemos hoy en día, un “invento” del estado autonómico que surge de unir en 1983 de nueve provincias: las tres que, tras la división territorial de 1833, por la que se crearon las provincias, se adscribieron a la Región de León y seis adscritas a Castilla la Vieja, exceptuando en este último caso las provincias de Santander (actual Cantabria) y Logroño (ahora La Rioja).

Tras la muerte de Franco, surgieron organizaciones regionalistas, autonomistas y nacionalistas como Alianza Regional de Castilla y León (1975), Instituto Regional de Castilla y León (1976) o el PANCAL (1977). Posteriormente tras la extinción de estas formaciones surgió en 1993 Unidad Regionalista de Castilla y León. Paralelamente surgieron otras de carácter leonesista como Ciudadanos Zamoranos (1975), Grupo Regionalista Salmantino GRES (1976) y el Grupo Autonómico Leonés GAL (1978).

Estas tres organizaciones formalizaron el Movimiento Leonesista (ML), que creo el Consejo General de las Comarcas del País Leonés, y estableció la Fiesta de Las Comarcas en Valorio los terceros domingos de mayo. Desde el ML se crea, como instrumento político, el Partido Regionalista del País Leonés (Prepal), que propugnaba la creación de una Comunidad Autónoma del Reino de León, integrada por las provincias de Salamanca, Zamora y León.

Sin embargo, y aunque se produjeron en León diferentes manifestaciones, algunas numerosas, a favor de la opción León solo, con abundante apoyo popular, finalmente se optó por la opción de unir ambas realidades en una sola.

Según afirma José María López de Uribe en su blog Uribex, la comunidad de Castilla y León “se creó mediante decreto en 1983, sin referendum alguno y con la inclusión, por la fuerza, de una región y una provincia. Fue la última autonomía creada en España. Y con enorme polémica que hoy, al menos en una parte de ella, sigue más que vigente”. Y añade: “La Castilla de la que se habla hoy es una nación inventada. Castilla-La Mancha, no es la Castilla fetén; es en realidad el Reino de Toledo de la Corona de Castilla y de León. La Castilla original, la Vieja, no hubiera querido jamás perder el puerto (Santander) y la Vega (Logroño) para quedar sometida a la ‘Comunidad Autónoma de la provincia de Valladolid y Anexas’. Burgos es la capital de Castilla. León es otra región. Y nosotros los leoneses, y muchos castellanos, ya no soportamos estar en una Administración autonómica inútil de un engendro ingobernable”.

Otro conocido defensor de la “independencia” de León es el escritor leonés Julio Llamazares, que escribía en un artículo que, “independientemente de lo que uno piense de la autonomía castellano-leonesa, que, como todos sabemos, fue impuesta por los partidos políticos (en ningún momento se le preguntó a la gente), lo que está claro es que, como su nombre indica, es la unión de dos regiones preexistentes: Castilla la Vieja (lo que quedó de ella tras independizarse de las antiguas provincias de Santander y Logroño, hoy Cantabria y La Rioja) y León. Por lo tanto, o se utiliza el término administrativo castellano-leonés para todos o a los habitantes y las ciudades de la antigua Castilla la Vieja se les llama castellanos y a los del Reino de León leoneses, en especial a los de la provincia de León, que no sólo nunca fueron castellanos, sino que mayoritariamente se oponen, como indican todas las encuestas, a la autonomía actual. Para entendernos: aunque Cataluña y Aragón hubieran sido unidas en una sola autonomía heredera de la Corona de Aragón, los de Barcelona seguirían siendo catalanes y los de Zaragoza aragoneses”.

Partidos como Unión del Pueblo Leonés, cuya moción hoy han apoyado PSOE y Podemos, tiene como objetivo “que la Región Leonesa adquiera la condición de Comunidad Autónoma que los artículos 2 y 143 de la Constitución de 1978 concede”.

Los distintos partidos “leonistas”, el Prepal, el Partido Autonomista Leonés - Unidad Leonesista o el propio UPL, lograron en las últimas elecciones municipales y autonómicas de mayo de este año cerca de 30.000 votos, fundamentalmente en León, donde alcanzó el 10% del total.