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Castilla y León

¿PERO AQUÍ QUÉ PASA?

“Se admiten como socios a xenófobos, golpistas de derecha e izquierda, populistas chavista comunistas, delincuentes y filoterroristas”

Pero aquí qué pasa... ¿si no es por los medios de comunicación no nos enteramos de las barbaridades que ocurren todos los días? ¿no informa el gobierno como es su obligación de cada paso que da y por qué lo da? ¿no se explica tanta impostura e irresponsabilidad? ¿no se reconocen tantas imprudencias y errores? ¿no se exigen cuentas a tantas descoordinaciones?

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Esto no podría aguantar ni dos minutos en un país normal, pero es que además, si todo lo anterior se produce en la tramitación diaria de los asuntos rutinarios o extraordinarios de un gobierno, como puedan ser ayudas por los recientes efectos meteorológicos, la mejor negociación en bien de los intereses de nuestros agricultores, la defensa de nuestros intereses arancelarios con Estados Unidos, los beneficios que pudieran derivarse del Brexit y también las medidas paliativas contra sus perjuicios etc... si todo esto es una parte esencial de un día a día y está totalmente manga por hombro; y en solo en poco más de un mes de gobierno, que no serán asuntos de aún mayor dificultad y calado.

Pues resulta, que con todo ello, nuestras prioridades están focalizadas en cómo destruir mejor la convivencia de todos los españoles, en cómo adoctrinar mejor a los niños confundiendo la naturaleza y el orden de las cosas , en cómo despreciar al adversario político, en cómo aliarse con quien declara todos los días querer destruir España, en cómo facilitar a los que no respetan la constitución ni la ley que puedan conseguir sus objetivos, en cómo permitir que países dictatoriales marquen nuestra política exterior, en cómo renunciar al alineamiento con los países más importantes de Europa y de occidente... en fin, en cómo trabajar para conseguir todo lo mejor en perjuicio de España.

Se admiten como socios a xenófobos, golpistas de derecha e izquierda, populistas chavista comunistas, delincuentes y filoterroristas, y en cambio a quien respeta la ley, la Constitución y la democracia se le desprecia y se le arrincona utilizando los medios de comunicación para vaciarles su existencia, y anestesiar a la sociedad, imponiendo una única forma de pensar sin margen para discrepar.

Esto podría parecer imposible en democracia, en el siglo XXI, y menos en Europa, pero aún siendo dificilísimo de creer resulta que se está produciendo en el arranque de un gobierno en poco más de un mes. Arranque de un gobierno cuya campaña electoral prometía, además, cosas bien distintas - las lógicas en bien de la Constitución, la ley y de la democracia-, a las que de forma incomprensible está poniendo en práctica y acompañado de socios con los que siempre prometió no poder pactar nunca.

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Es una situación única y gravísima donde la palabra dada no vale nada, donde las promesas se tornan en perversiones, donde los pactos son con los únicos con los que nunca podrían ser, donde el ejemplo de quien más responsabilidad tiene, se convierte en el camino que nadie debe tomar nunca, donde la acción diaria es la sinrazón, donde la lógica y la coherencia brillan por su ausencia, donde la respetabilidad es desprecio, donde la dignidad es constantemente mancillada, donde el honor es pisoteado, y donde la verdad es permanentemente vilipendiada.

La mentira como bandera, y el engaño como referencia y con todo ello un gobierno que no renuncia a tales apoyos para sobrevivir día a día. Esto es lo que España muestra en este

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momento al mundo en un ejemplo exactamente lo contrario a lo que exige la democracia.

Es un desprecio y falta del más mínimo respeto a todos los españoles lo que está haciendo el gobierno, así como una falta de respeto y también desprecio a sus socios comunitarios y

occidentales. Solo un par de capítulos. Visitar a un presidente autonómico inhabilitado por la justicia y admitir en España a una vicepresidenta de una dictadura populista comunista, que tiene prohibida su entrada en Europa y hablar con ella en medio de continuadas mentiras del gobierno, es una ignominia, es impresentable e inadmisible, y una vergüenza nacional e internacional. Jamás había ocurrido esto en democracia. La buena noticia es que los españoles de bien de todas las ideologías creemos firmemente en los firmes valores de la auténtica democracia.