Casi 20 nuevas viviendas para alquiler social en Valladolid

La aportación mensual de los pisos adjudicados no debe superar el 30% de los ingresos de sus inquilinos

Buenas noticias para aquellas familias de Valladolid a las que les cuesta hacer frente a los gastos más básicos. El Ayuntamiento de la capital del Pisuerga, a través de la Sociedad Municipal del Suelo y Vivienda (VIVA), está procediendo este mes a la adquisición de nuevas viviendas destinadas al alquiler social.

El concejal de Planeamiento Urbanístico y Vivienda, Manuel Saravia, ha firmado estos últimos días 18 escrituras notariales que suponen la ampliación del parque público de viviendas.

Además, durante este año 2020 continuará esa apuesta del gobierno municipal con un doble objetivo: procurar un hogar a las familias con menos recursos, pero con capacidad para pagar una mensualidad y, además, incidir en los precios del mercado inmobiliario a través de esta política que pretende contener la escalada de los últimos años, puesto que la Administración Municipal fija una renta mensual racional y asumible.

Según explicó Saravia, son viviendas que forman parte del parque municipal de alquiler social, las denominadas «viviendas blancas», con el propósito de procurar un hogar a las familias que no tienen posibilidad de acceder al mercado libre .

El concejal aseguró que aunque «la competencia no es del Ayuntamiento, sino de la Junta de Castilla y León, la sensibilidad del Equipo de Gobierno por este tema justifica este esfuerzo para intentar resolver los problemas de las familias más vulnerables de la capital».

El valor máximo de los pisos comprados en este programa se sitúa en 80.000 euros y están distribuidos en toda la ciudad, aunque en algunos barrios es más difícil la compra por las cotizaciones que marca el mercado inmobiliario, según admite el concejal responsable de Vivienda en el Ayuntamiento de Valladolid.

La aportación mensual de las familias con una vivienda adjudicada no debe superar el 30 por ciento de sus ingresos. De esta forma, el Consistorio garantiza que las puedan pagar el alquiler sin que ese gasto -a diferencia de lo que ocurre en el mercado libre- condicione sus necesidades en otros ámbitos de la vida, como la alimentación, la ropa o el ocio.

Además, el consejo de administración de VIVA aprobó en enero cinco protocolos para desarrollar la adjudicación de inquilinos y arrendatarios para estas viviendas, así como una serie de normas de convivencia. Uno de los protocolos más destacados aportará «la máxima transparencia para evitar arbitrariedades» en el proceso de selección.