La Diputación de Valladolid cierra 2019 con más de ocho millones de superávit

La institución que preside Conrado Íscar rebajará deuda e invertirá más en mejorar las carreteras de la red provincial

El presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar
El presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado ÍscarLa Razón

Buenas noticias para las personas que viven y trabajan en el medio rural de la provincia de Valladolid. Y es que la liquidación del presupuesto de 2019 ha revelado más de ocho millones de euros de superávit en las arcas de la Diputación de Valladolid de Valladolid, lo que pone de manifiesto la «buena gestión y salud financiera de la institución que preside Conrado Íscar.

En el ejercicio pasado, los ingresos ascendieron a algo más de 106 millones de euros, un 103,7 por ciento sobre los previstos, mientras que se gastaron cien millones, el 98,6 por ciento de lo inicialmente presupuestado, según informan fuentes de la institución provincial.

El vicepresidente y diputado de Hacienda, Víctor Alonso, destacaba ayer la «buen salud avanzaba ayer que este superávit servirá para amortizar deuda desde el 12,4 por ciento del ejercicio liquidado hasta el 10,5 por ciento al finalizar el actual. Los préstamos pendientes de pago a 31 de diciembre del año pasado ascienden a 12,5 millones de euros y la previsión es de reducir estos créditos al final de este 2020 a los 10,6 millones de euros.

Pero este superávit servirá también en proyectos que permitan favorecer el desarrollo económico y social de los pueblos y en inversiones sostenibles, como es la mejora de las carreteras de la Red Provincial y en la modernización de los Centros Turísticos que gestiona la institución, como la Villa del Libro de Urueña, la Villa Romana de Almenara Puras o el Museo Provincial del Vino de Peñafiel, para lo cual se prevé destinar 4,3 millones.

La Diputación de Valladolid puede hacerlo puesto que cumple con los requisitos de la Ley al no superar el 75 por ciento de endeudamiento, que el ejercicio anterior presente superávit y remanente líquido de tesorería, que el período medio de pago a proveedores son supere los 30 días y que el nuevo gasto no suponga incurrir en déficit este año.