Sentido homenaje al primer médico fallecido por coronavirus en León

Esta es la carta de despedida de Ana a su padre, Antonio Gutiérrez, coordinador del ambulatorio Eras de Renueva y primer médico fallecido por coronavirus en León

Antonio Gutiérrez, coordinador del ambulatorio más grande de Castilla y León, el de Eras de Renueva, falleció por coronavirus el 2 de abril convirtiéndose en el primer médico que muere por esta enfermedad en León
Antonio Gutiérrez, coordinador del ambulatorio más grande de Castilla y León, el de Eras de Renueva, falleció por coronavirus el 2 de abril convirtiéndose en el primer médico que muere por esta enfermedad en LeónAna Gutiérrez (nombre del dueño)

La embestida del coronavirus resulta especialmente dolorosa cuando se lleva por delante a los profesionales sanitarios, pues son precisamente ellos quienes tienen que salvar a los más débiles. Sin embargo, esta enfermedad resulta así de despiadada. Antonio Gutiérrez, de 67 años, murió el pasado día dos de abril «con las botas puestas» en su lucha contra el coronavirus, lo que supuso un «enorme mazazo» para la moral de todos el equipo del ambulatorio más grande de Castilla y León, el de Eras de Renueva, donde Gutiérrez ejercía la labor de coordinador.

Su hija, Ana Gutiérrez, le dedica esta sentida carta a su padre:

"Eres el mejor padre del mundo, me has enseñado los mejores valores que el ser humano puede tener, siempre me decías que la calidad humana era lo más importante y tú siempre me lo has demostrado con tu ejemplo. Siempre dispuesto a ayudar a los demás daba igual el sitio y la hora, tu teléfono nunca paraba de sonar y tú siempre lo dejabas todo y respondías con tu mayor empatía, cariño y dedicación a todo aquel que te necesitaba.

No sabes el orgullo que sentía y siento cada vez que iba a algún sitio, donde habías ejercido de médico y la gente me comentaba: “tu padre es el mejor médico y persona que ha pasado por aquí” o “tu padre me salvó la vida”.Ante esta crisis sanitaria, has dado tu vida por los demás, estuviste de guardia el jueves 12 más de 32 horas seguidas para organizar y supervisar el triaje, dedicándote en cuerpo y alma a combatir el Covid19, te llamé por teléfono para que volvieras a casa a descansar porque después de tantas horas, tenía miedo del gran riesgo que suponía este esfuerzo para tu salud, pero también acudiste a trabajar el sábado, domingo y lunes hasta que el martes volviste a casa porque te encontrabas mal con síntomas de Covid19.

Durante el tiempo que estuviste en casa, tú con tu valentía, me dabas instrucciones para que yo gestionara y te informara de cada mensaje que te llegaba de tus compañeros al teléfono porque necesitabas estar al frente de esta terrible situación y lo que más te fastidiaba en ese momento era no estar sirviendo a tu equipo, más que la fiebre y los dolores que tenías y que no me transmitías para no preocuparme.

Nunca olvidaré el día que empeoraste y me tuve que separar de ti en el hospital, 9 días horribles, sin apenas noticias tuyas, contando sólo con la ayuda de tu compañero y médico de cabecera, Demetrio que nos iba actualizando la situación con los pocos datos que conseguía y al que siempre le estaremos muy agradecidas. Tras estos 9 días de angustia y sufrimiento, llegó el día más triste de mi vida, no nos dio tiempo a cogerte de la mano para poder despedirnos de ti papá, sé que el equipo de la UCI hizo todo lo posible por salvarte, en especial, quiero mencionar al doctor Fernando Burón compañero y también amigo, el destino quiso que terminaras en sus brazos, no hay palabras para agradecer el cariño que nos has dado a mi padre y a mi familia.

Papá, eres mi motor, mi luz, mis ganas de vivir, mi ángel de la guarda que me guía en todo momento, mi TODO y quien me da la confianza que necesito para luchar por mis sueños, estando contigo los problemas nunca han existido. Ahora, sólo puedo cerrar los ojos y abrazarme a ti y a tus recuerdos, eso es algo que nunca nadie me podrá quitar.

Te quiero papi, ERES MI HÉROE, SIEMPRE JUNTOS♥️

Por último, después del fatal desenlace que he sufrido perdiendo a la persona que más quiero en mi vida, sólo quiero pedir a los que dirigen que reflexionen sobre la desproteccion de los que están luchando en primera línea contra el virus, arriesgando sus vidas por salvar la nuestra. Se merecen no sólo el máximo reconocimiento sino también todos los medios necesarios que garanticen su seguridad.