Servicio a domicilio para alimentar a la España que se vacía

Pequeños camiones y furgonetas de tenderos de cada comarca abastecen a los pequeños municipios cumpliendo también con las normas de seguridad

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La pandemia y el confinamiento en casa está provocando cambios en las costumbres que teníamos hasta el momento para realizar las cosas cotidianas del día, como ir al supermercado a la tienda de ultramarinos del barrio de toda la vida a hacer la compra, pasar por la pescadería o la carnicería para adquirir productos de la tierra o del mar y de paso saludar al dueño y conversar con él un rato, tomar un café o salir simplemente a dar un paseo y correr, algo prohibido en estos momentos.

En el medio rural, si es un pueblo de un tamaño grande para lo que esta Comunidad, a partir de cinco mil habitantes, la situación puede ser parecida a una ciudad en cuanto este tipo de situaciones que han desaparecido de la circulación. Con los comercios de alimentación abiertos con medidas de seguridad y el resto cerrados. Pero en otros municipios más pequeños, que son la mayoría en Castilla y León asolados por la despoblación y que se encuentran habitados la mayor parte del año por cientos e incluso decenas de personas, la mayor parte de ellas de avanzada edad, la situación no ha cambiado tanto, salvo en lo de no poder salir de casa o el miedo a un contagio que pueda ser mortal.

Son pueblos en los que no hay comercios ni abiertos ni cerrados, y a los que los víveres llegan de la mano del reparto habitual del pescadero, el carnicero, el frutero o el panadero de la zona, que recorre con su furgoneta o con su camión, de mayor o menor tonelaje, todas las localidades de una determinada zona cada "x" tiempo, según lo que lleve de cargamento, para abastecer a estas poblaciones y sus habitantes.

Es la huella de la despoblación a la que este virus también amenaza con expandirla aún más. En estos diminutos municipios están acostumbrados a esta soledad, al silencio y un menor contacto, pero lo que sí que ha cambiado en ellos, como se ve en este vídeo que acompaña la información, en un municipio de la provincia de Valladolid, es la forma de actuar de sus protagonistas, el tendero y los clientes. Más protegidos, con guantes y mascarillas del tipo que sea todos ellos, haciendo cola respetando las distancias en el caso de los clientes y vecinos, y con menos conversación que de costumbre entre todos e incluso menos alegría que antes de que comenzara todo. Aunque siempre habrá algo que decir, por lo menos un hola y un hasta luego, además de preguntar por cómo se lleva esta cuarentena y qué tal la familia, o el futuro que nos espera.