Hacia una PAC que vuelva a sus orígenes: rentabilidad y autoabastecimiento

Carnero asegura que la pandemia deja como enseñanza la importancia del campo y que la actividad agraria no solo no contamina sino que cuida del planeta

Cuando la pandemia pase y no sea más que una mala pesadilla primaveral, una de las enseñanzas que dejará este periodo de alarma y alerta sanitaria será la importancia de que los ciudadanos puedan tener garantizada la despensa y puedan comer cada día. Que la gente pueda acudir a los supermercados o tiendas de ultramarinos de barrio de toda la vida y escoger entre varios modelos de un mismo producto, porque eso será la garantía de que la cadena alimentaria funciona, que hay abastecimiento a la población y que por ello el caos no se podrá apropiar de la calle.

Y en en este cometido, un papel protagonista lo tienen los agricultores y los ganaderos, que no han descanso estos dos meses y una semana de pandemia, al ser considerado sector esencial para que se mantengan activas las constantes vitales del país, como tampoco lo han hecho la distribución y la industria agroalimentaria. Por este motivo, el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Jesús Julio Carnero, ha reivindicado este viernes al campo por su trascendencia siempre, pero sobre todo en la situación actual, y pedía a Europa que tenga en cuenta estos hechos en la nueva Política Agraria Común (PAC).

“Si alguna enseñanza deja esta crisis sanitaria que es que la PAC sea fuerte y cuente con una financiación suficiente y con aportaciones de todos sus estados miembros”, decía el consejero, preguntado por LA RAZÓN, sobre las negociaciones del futuro marco financiero, en el que Castilla y León espera, al menos, no perder ni un solo euro de lo que recibe actualmente.

En este sentido, Carnero aseguraba, contundente, que Europa debe volver a sus orígenes, a los motivos por los que nació en la posguerra del pasado siglo, que eran garantizar la rentabilidad de los agricultores y ganaderos, pero también y sobre todo el autoabastecimiento. O lo que es lo mismo, que los europeos tengan el alimento asegurado. “La Europa de la Unión debe replantear su arquitectura”, apuntaba el consejero, para quien el viejo continente debe, sin dejar de lado el pacto verde o el medio ambiente, apostar más por la sostenibilidad económica y social además de la alimentaria.

Asimismo, reivindicaba la importancia del campo también el cuidado del planeta, en referencia a las críticas que ha recibido el sector por parte de los ecologistas durante la última Cumbre del Clima celebrada en Madrid, que echaban la culpa a los ganaderos de contaminar y emitir CO2 más que nadie a la atmósfera. Al respecto, Carnero ponía como ejemplo lo que está pasando en esta pandemia, en la que ha bajado la contaminación sobremanera cuando el campo ha estado más activo que nunca.

Las estrategias verdes de Europa no convencen

Por otra parte, preguntado por las estrategias que la Comisión Europea ha presentado esta semana, “De la granja a la mesa” y otra sobre Biodiversidad en 2030, se supone que ambas para echar un mano al campo tras la pandemia, y que incluyen objetivos concretos como la reducción del uso de fitosanitarios químicos, abonos y antibióticos para el ganado así como de aumento de la superficie dedicada a la agricultura ecológica y de las áreas protegidas en la UE, el consejero aseguraba, sin morderse la lengua, que ambas tienen “pocos beneficios” para el campo, aunque espera que puedan mejorarse en el futuro.