Castilla y León, una comunidad en alerta

La Región suma ocho brotes con 119 afectados e Igea pide que no se olviden los días en los que lo único que se escuchaba eran las sirenas de las ambulancias

Un grupo de vecinos de Valladolid echa una mano para hacer llegar hasta la acera una mascarilla metida en una bolsa
Un grupo de vecinos de Valladolid echa una mano para hacer llegar hasta la acera una mascarilla metida en una bolsaMiriam ChacónIcal

El avance del coronavirus está poniendo en alerta, cada día más, a Castilla y León. Si hace apenas unas semanas la tendencia era descendente, la Comunidad suma ya ocho brotes con 119 afectados, de los que seis permanecen activos actualmente.

El último, confirmado en el municipio vallisoletano de La Cistérniga, deja tres positivos en personas jóvenes vinculadas a las peñas de la localidad, por lo que el origen del contagio pudo ser la celebración de las «no fiestas» de la Virgen del Carmen tras suspenderse las oficiales.

A este repunte se suma el declarado en un grupo de trabajadores de una empresa hortícola, también en la provincia, y el del Hospital Río Hortega, que se cerró con 38 positivos.

Además, en Burgos se han registrados dos brotes con 24 positivos; en León permanecen activos tanto el de Villoria de Órbigo como el de Corullón; en Palencia el positivo de una niña de la Escuela Infantil Cres Sanz obligó a cerrar el centro mientras que en Soria se sigue rastreando a los contactos vinculados con el Hogar de Socialización de Cruz Roja y se tuvo que hacer el test a todos los participantes de un campus después de que uno de los monitores falleciera con el virus.

Ante esta situación, la Junta ha prohibido que los mayores que vivan en residencias salgan de las mismas cuando en su municipio se detecte un brote con el fin de evitar que en estos centros, «especialmente sensibles», se originen nuevos focos.

Así lo explicó la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco, quien precisó que se ha adoptado esta medida por la situación sanitaria de la Comunidad, pero sobre todo de las autonomías vecinas.

En este sentido, el vicepresidente, Francisco Igea, hizo un llamamiento a «no bajar la guardia» con las medidas de protección y recordó los días de confinamiento «en los que solo se oía el sonido de las ambulancias». “Estamos teniendo un buen control de la incidencia” del coronavirus, “pero no somos una isla”, subrayó tras recordar los brotes de la enfermedad que se están registrando en Comunidades como Aragón, Cataluña, el País Vasco y Navarra.

“Ha costado sangre, sudor y lágrimas y mucho esfuerzo del personal sanitario la lucha contra la pandemia”, remarcó Igea, quien señaló que observar las medidas de prevención es “en interés de todos, de la economía, de los puestos de trabajo, de la salud de los más mayores”.

Mientas, la consejera de Sanidad, Verónica Casado, insistió en los «muy dolorosos datos» que ha tenido la Región y pidió ayuda a la población, especialmente en el caso de los jóvenes, para impedir que aumenten más los casos.

“Evidentemente sabemos que en la primera ola lo que hemos tenido sobre todo es mortalidad en personas mayores” pero incidió en que también los jóvenes pueden estar afectados por la enfermedad y además la pueden transmitir, por lo que recordó la importancia de la higiene de manos, distancia entre personas y el uso de la mascarilla. “Uno se puede divertir incluso con estos condicionantes”, dijo, y subrayó cómo los jóvenes pueden ser transmisores de la enfermedad y llegar a “personas frágiles”.