Caída histórica de la economía regional, con un 18,8 por ciento de descenso en el segundo trimestre

Sólo la agricultura mantiene el tipo con un crecimiento del 7,7 por ciento

Como era de prever los datos de la economía regional en el segundo trimestre del año (abril-junio) en Castilla y León ha sido bastante negativo. Así se contrasta con las cifras ofrecidas por el consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, quien ha informado que en este periodo el Producto Interior Bruto (PIB) regional.

Todo ello provocado por las restricciones impuestas a la circulación de personas y al ejercicio de actividades económicas debido a la crisis de la Covid-19, que han determinado esta mala cifra, de -18,8 por ciento, que supone la mayor caída en la historia de la Comunidad. La variación intertrimestral se situó en el -15,2 por ciento en dicho periodo.

Un periodo donde sólo el sector primario ha ofrecido resultados positivos con un crecimiento del 7,7 por ciento (9,4 por ciento en el anterior trimestre), debido en su mayor parte al incremento de la producción agrícola y al descenso de la ganadera.

Pero el principal problema viene de la mano de los otros sectores. La industria decreció un 22,8 por ciento, en mayor medida provocado por el descenso de las ramas manufactureras, un 24,4 por ciento menos, algunas de manera intensa como las de material de transporte, las de metalurgia y las de caucho y plástico.

Mientras, las ramas energéticas cayeron un 2 por ciento interanual, debido al menor aumento del suministro de energía eléctrica y a la mayor contracción de las ramas extractivas.

No se ha librado tampoco el sector de la construcción, con un descenso del 24,5 por ciento observándose descensos en la actividad de edificación e ingeniería civil.

Por último, el conjunto del sector servicios ha anotado en este segundo trimestre una tasa interanual del -18 por ciento, registrándose un decrecimiento en el componente de mercado y una desaceleración en los de no mercado. Los primeros se contrajeron un 24 por ciento mientras que los segundos anotaron un ligero incremento del 1,7 por ciento.

Desde el punto de vista de la demanda, en el segundo trimestre se registraba una contribución negativa de la demanda interna al crecimiento del PIB, que ha pasado de -3,9 a -18 puntos porcentuales, mientras que la contribución de sector exterior ha pasado del 0,7 al -0,8.

También caída notable en el consumo final, con un descenso del 14,2 por ciento, resultado principalmente en la caída del gasto en el consumo de los hogares (-20 por ciento), mientras que el de las Administraciones Públicas registraba un crecimiento del 3,4 por ciento.

En cuanto a la formación bruta de capital, se registró una variación de -27,8 por ciento.

Por último, respecto al empleo, medido en puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo definidos como el número de horas trabajadas entre la jornada media realizada en puestos de trabajo a tiempo completo, refleja una variación interanual del -11,6 por ciento, con una caída en todos los sectores, en especial la construcción.