Ponferrada homenajea a las víctimas de la Covid-19 entre llamamientos a la responsabilidad para frenar los brotes

Un olivo y una placa conmemorativa mantienen vivo el recuerdo de las más de 100 personas fallecidas en la comarca berciana

La localidad leonesa de Ponferrada rindió homenaje a las víctimas de la pandemia provocada por la Covid-19 con un sencillo y emotivo acto celebrado en el parque del Plantío con el que se honró la memoria de los ausentes y en el que los protagonistas de los discursos reiteraron sus llamamientos a la responsabilidad ciudadana para frenar los contagios y evitar volver a vivir situaciones como las ocurridas en los meses de marzo y abril.

El acto, en el que las numerosas autoridades presentes cedieron el protagonismo a las víctimas de la pandemia, a sus familias y a las personas que han luchado desde la primera línea para contener la pandemia, se abrió con la interpretación del antiguo himno “Amazing Grace”, a cargo del gaitero Juanjo Alvarez, veterano integrante de la Banda de Gaitas Templarios del Oza de Toral de Merayo.

Después se expresaron los representantes de las víctimas. La supervisoa del Hospital del Bierzo, Marián Villafañe, que tomó la palabra en representación de los profesionales sanitarios, destacó que “la conciencia plena de la gravedad de la situación es la mejor de las vacunas”.

“En lo más duro de la pandemia todos fuimos víctimas”, añadió y valoró el papel de los trabajadores de la sanidad pública como “intermediarios activos del dolor y la esperanza”. En ese sentido, Villafañe reiteró que los sanitarios fueron la “punta de lanza” de un esfuerzo colectivo. “Cada recuperación, cada alta hospitalaria fue una victoria del trabajo de toda la sociedad”, sentenció.

En nombre de las personas que han superado la enfermedad, el exsenador Manuel Fernández Zanca transmitió su “agradecimiento infinito” a los sanitarios y relató “el miedo y la tristeza” que sintió días después de su ingreso en el hospital, donde pasó 12 días en aislamiento. “Por primera vez pensé que me podía morir”, indicó Zanca, de 72 años y enfermo crónico, aunque con una “mala salud envidiable”, como él mismo declaró. Con la emoción asomando en la voz, su discurso se cerró con una llamada a “no bajar la guardia frente a un virus maldito que nos ha cambiado la vida”. “No quiero perder a nadie más, por favor”, subrayó.

Por último, Nazareth Mayo puso voz a la tragedia vivida por más de 100 familias de la comarca, que perdieron a un ser querido durante los días más negros y que tuvieron que hacer frente a “situaciones dolorosamente inéditas”, como tanatorios vacíos, entierros sin flores o duelos en cuarentena. Mayo confió en que el acto de hoy sirva para “dignificar la memoria” de todas las víctimas, entre las que se cuenta su madre, Josefina Trujillo, y pidió un esfuerzo individual y colectivo para evitar nuevas “despedidas abruptas, con mascarillas mojadas por las lágrimas”. “Ya no somos quiénes éramos hace cinco meses, hoy somos tan testigos como protagonistas y debemos avanzar siendo responsables”, declaró.

El broche de oro final lo puso la bailarina ponferradina Raquel López Lobato que protagonizó un solo de danza, con una pieza creada e interpretada expresamente para este acto, a partir del tema compuesto por Javier Ruibal para la película ‘Intemperie’ del director Benito Zambrano. El tema, interpretado originalmente por Silvia Pérez Cruz, se alzó como ganador del Goya a la Mejor Canción Original.

A continuación, Laura Núñez interpretó con su cello la “Sarabanda” de la “Suite Nº 3 para violonchelo solo en Do mayor’ de Bach mientras los tres protagonistas de los discursos echaban unas paladas de tierra, a modo de plantación simbólica, sobre las raíces del olivo que sirve de “elemento vivo del recuerdo” de todos los fallecidos.

Por último, los representantes elegidos descubrieron una placa en la que figura un verso del poema “Elogio de la palabra”, de Juan Carlos Mestre, que reza “Lo que fue amado como cuerpo, lo escrito en la docilidad del árbol único, será consolación en un paisaje lejano”. La locutora Yolanda Ordás dio lectura al poema completo antes de que los asistentes dieran por concluido el acto con un respetuoso minuto de silencio.