Los geles, una solución a examen

Ante el gran abánico de cremas desinfectantes, el farmacéutico Juan Junco explica las diferencias y las funcionalidades de las diversas sustancias contra la Covid

El coronavirus no deja de trastocar la salud, la economía y la vida diaria de todos. Hasta la esperada vacuna y los posibles tratamientos, las medidas de seguridad y limpieza se estipulan como las únicas y más efectivas para evitar su propagación. La mascarilla o los geles son compañeros habituales de viaje, pero, a la hora de comprar, existen gran variedad de ellos.

El farmacéutico y copropietario de Farmcia-Óptica Junco de Palencia, Juan Junco, explica en declaraciones a la Agencia Ical que dentro de las diversas opciones para que los ciudadanos se puedan desinfectar las manos se encuentran “las soluciones y los geles”, quien detalla que “su diferencia se establece en los carbómeros”, es decir, la presencia de “un espesante”.

A partir de aquí, el abanico se abre hacia los higienizantes o con virucidas incluidos, el cual “es un agente que mata a los virus”. La mayoría poseen la presencia de alcohol, dado que “en sí mismo es higienizante”. Ante la polémica de la variación en sus grados, afirma que “se considera que a partir de 70 grados ya tiene esa función”. Aun así, añade que hay posibilidad de encontrar productos o soluciones con 96 grados, según la formulación de cada fabricante, pero recalca que “siguen acabando con el COVID-19”.

No obstante, deja claro que hay otras sustancias que “también pueden realizar la misma función, como es el caso de las sales de amonio, el agua oxigenada o la clorhexidina”. Al final, todos ellos son agentes con propiedades antisépticas, comenta.

Respecto a los productos con especificaciones dudosas, asegura que, “realmente, en el etiquetado debería de poner el grado de alcohol que posee”. Aun así, puntualiza que “hay higienizantes de manos que no llevan alcohol porque están elaborados con otras sustancias”, como las citadas anteriormente.

Limpieza de mascarillas

El tiempo máximo de uso de las diversas mascarillas existentes en el mercado, la forma de colocación e incluso su limpieza han sido y son asuntos que todavía no quedan claras para muchas personas. Al fin de cuentas, detalles tan pequeños como estos pueden marcar la diferencia a la hora de protegerse contra el COVID-19.

En principio, según las especificaciones de los fabricantes, las mascarillas “no deberían de utilizarse más de un día”, en el caso de las Ffp2, mientras que las quirúrgicas “están recomendadas para un uso que ronda las cuatro horas para poder garantizar su efectividad”, señala Junco.

“Realmente nadie cumple dichas especificaciones debido a su escasez y para salvaguardar la economía de las familias”. Por esta razón, entran en juego los diversos procedimientos de limpieza y las novedades diarias para poder reutilizar la protección, pero siempre en la categoría Ffp2.

Reconoce que “cada día sale una cosa”. “Había métodos que hablaban de meterlas en el horno, pero actualmente está desaconsejado”. Respecto al lavado de las mismas, alerta que también puede provocar la pérdida de las propiedades hidrofobias que protegen a la persona. “Todo ello es un tema muy complejo”.

Aun así, apunta que los sprays con virucidas “podrían ser utilizados, pero siempre asegurándose de su composición para no dañar la mascarilla”. Rociar unas pequeñas gotas de alcohol higieniza y realiza una función de asepsia, tanto por dentro como por fuera, dado que en la boca hay presencia de bacterias que pueden contaminar la mascarilla, aunque no tenga que ser por coronavirus, añade el farmacéutico.