La Casa Revilla de Valladolid acoge la exposición "Mujeres: corto y cambio, con collages e instalaciones” de la artista bejarana Maribel Muñoz

La muestra, inaugurada por la concejala Ana Redondo, se puede visitar hasta el próximo 11 de octubre

El programa “Valladolid Letraherido” de la Fundación Municipal de Cultura de Valladolid ha inaugurado esta mañana, en la Sala de Exposiciones “Casa Revilla”, la exposición Mujeres: corto y cambio, integrada por obras de la artista bejarana Maribel Muñoz.

La muestra, presentada por la concejala de Cultura y Turismo, Ana María Redondo, el coordinador de Letraherido, Pedro Ojeda, y la artista Maribel Muñoz, persigue dar visibilidad a aquellas mujeres de la Generación del 27, que fueron referentes esenciales de la internacionalización de nuestra cultura y de la sociedad española de su época; y que fueron silenciadas durante muchos años.

Los 44 collages y las ocho instalaciones firmadas por Maribel Muñoz, se exhiben vertebrados en cinco bloques. El primer bloque incluye una serie de collages que parten de un retrato de juventud de Ernestina de Champourcín. El segundo (Mujeres pioneras modernizadoras) está dedicado a mujeres anónimas en actividades lúdicas durante su formación en la “Residencia de Señoritas”. El tercero (Collages bordados), sobre mujeres creadoras. El cuarto bloque (Mujeres en la ciencia) está dedicado a mujeres científicas y al histórico laboratorio Foster. Y, por último, el quinto contempla varios temas sobre el exilio o el olvido y ocupa un espacio tridimensional en vitrinas.

MARIBEL MUÑOZ (Béjar, Salamanca, 1966)

Es autodidacta en continuo aprendizaje. Como collagista, ha participado en varias exposiciones en Madrid, Salamanca, Ávila y Valladolid. Pertenece al colectivo Mujeres que Cortan y Pegan, donde se integran mujeres de todo el mundo que trabajan el collage.

Desde pequeña aprendió a observar y, así, descubrir que entre los periódicos viejos que su madre usaba para proteger el suelo recién fregado, podía hallarse el mejor de los mundos. Recortaba y juntaba imágenes, mezclando con distintas tipografías. Entonces no sabía que, de alguna manera, estaba realizando collages.

Este gusto por cierto tipo de papeles, el azar o el error, le ha acompañado toda la vida. Su trabajo siempre es manual. Concibe el collage como un proceso de búsqueda, como un trabajo matérico: tocar, mancharse, buscar, etc., y, con un poco de suerte, “hallar”. Casi todo su trabajo procede de una tradición surrealista. En sus collages suele haber una opinión personal, crítica, que necesita expresar.

La muestra está concebida de tal manera que sean las propias protagonistas las que hablen. La aportación de Maribel Muñoz, a través del collage, “no tiene más pretensión que la de sugerir o simbolizar los múltiples pliegues de la realidad, leída como cada cual se acerque a percibirla” –afirma la autora.