El Valladolid se estrella en el Villamarín en una primera parte para olvidar

El conjunto vallisoletano adolece de frescura, chispa y actitud y cosecha su primera derrota de la temporada ante el Betis (2-0)

Llegaba el Real Valladolid al Benito Villamarín, relamiéndose, recordando sus dos últimas visitas allí. Dos victorias. Y en eso debía de estar pensando el conjunto vallisoletano, en una victoria plácida en Sevilla, cuando en apenas veinte minutos ya iba por debajo en el marcador por dos tantos. Un juguete roto, en esos minutos, que bailaba al son del once verdiblanco. Un medio campo inexistente, cansino, sin chispa y superado totalmente por un Fekir y Canales que campaban a su antojo.

Falta de actitud, de ritmo competitivo o de concentración. Y se vio en una jugada sin aparente peligro que llegaba al área y donde Óscar Plano, desaparecido otra vez, al ir al despejar el balón le daba en la mano. Son esos penaltis que son sin querer pero que siempre se acaban pitando. Ahí comenzaba el debacle blanquivioleta. Gol de Fekir y a remar.

Pero como las desgracias no vienen solas, Moyano caía lesionado y debía entrar Luis Pérez, que debutaba en Liga con la elástica morada. El Valladolid se defendía a pelotazos ante la presión y el acoso del Betis, y fruto de ello, llegaba el segundo del cuadro local al aprovechar Carvalho un balón suelto fuera del área. Un gran gol, por cierto.

Los de Sergio intentaban despertar, pero sin ideas y sin profundidad alguna. Incluso las faltas lanzadas por los vallisoletanos no llegaban al área para buscar un rematador. Sin un tiro a puerta de los vallisoletanos, el partido se fue al descanso, mientras Kike, Hervías y Weissman, calentaban desde el minuto 20.

Precisamente los tres entraron tras el paso por los vestuarios y el Valladolid despertó. Weissman demostraba buenas maneras y en la primera que tuvo, la metía dentro, aunque en fuera de juego. Los vallisoletanos rompían con Hervías y Orellana aparecía más volcado en la banda y a punto estuvo de recortar distancias con un disparo seco desde fuera del área.

Pero el infortunio se volvía a cebar en el once vallisoletano con la enésima lesión de Joaquín, que obligaba a Sergio a realizar su último cambio, Javi Sánchez. El fuelle se le acabó a los vallisoletanos, por eso de que la forma física no acompaña y sumaron su primera derrota de la temporada.

Una derrota que obliga más que nunca a hacer reflexiones. ¿Hace falta un delantero centro como Budimir cuando faltan efectivos en el mediocentro y en la defensa? ¿Con tanta lesión, una plantilla de 22 no queda corta -hoy en la convocatoria cuatro canteranos-? ¿Hay que dejar salir jugadores, caso El Hacen o Luismi cuando se antojan necesarios? Un puzzle que incomprensiblemente se puede completar un mes después de arrancar la Liga. La que dicen más seria y espectacular del planeta.