Sotillo de la Ribera: un pueblo confinado, sin médico y cabreado

Los apenas quinientos vecinos de esta pequeña población viven aislados desde hace una semana por riesgo de transmisión comunitaria y claman por una situación que ven desproporcionada

La localidad burgalesa de Sotillo de la Ribera, de apenas medio millar de habitantes y perteneciente a la Zona Básica de Salud de Roa de Duero, ha cumplido este martes seis días de un confinamiento decretado por la Junta y ratificado por el Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Burgos por riesgo de transmisión comunitaria de un virus que suma más de medio centenar de contagios, que no ha sentado nada bien entre los vecinos, que se muestran un tanto indignados por la situación en la que se encuentran, aislados por las carreteras de acceso y, además, sin médico en el consultorio desde el pasado 15 de septiembre, justo un día antes del confinamiento, por finalización de su contrato.

Desde entonces, los vecinos de esta localidad ribereña, si necesitan atención sanitaria, deben llamar al centro de salud de la vecina Roa de Duero y desde allí les atenderá un de los siete médicos existentes de los catorce que debería haber.

Tal es la situación de complicada que incluso el propio Ayuntamiento de Sotillo de la Ribera, gobernado por el independiente Manuel Callejo,) ha presentado un escrito al Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Burgos informando del corte del acceso Norte de la BU-130 por parte de la Subdelegación de Gobierno y solicitando que se restablezca la circulación por esa carretera “por razones legales, económicas y de equidad”. En el escrito, el primer edil advierte de que el cierre de esa vía vulnera la Orden SAN/850/2020 por la que se adoptan medidas sanitarias para la contención de la Covid en el municipio ratificada la semana pasada por ese mismo juzgado.

“Es una vía de tránsito que excede el ámbito puramente local y que tiene una elevada circulación de camiones y repartidores de los municipios cercanos”, apunta el alcalde en la documentación mientras explica que la carretera afectada discurre entre la N-1 y la N-122, conecta con la CL-619 que va a Palencia y atraviesa poblaciones como La Horra o Roa para finalizar en Peñafiel y que las prohibiciones han afectado además a repartidores, transporte de prensa e incluso el autobús de línea a Burgos. De hecho, algunos de ellos se quejan de que tienen que hacer incluso quince o veinte kilómetros más para poder entrar al municipio desviándose por otras localidades de alrededor como Torresandino o La Ventosilla.

El fin de semana, otra manifestación

Los vecinos están cabreados con lo que está ocurriendo porque consideran que las medidas de restricción que se han tomado son “desproporcionadas" ya que en cuanto surgió el brote hace dos semanas la mayoría de los vecinos se autoconfinaron e hicieron caso a las recomendaciones y medidas de precaución que el alcalde lanzó, pero, sobre todo, se encuentran “indignados” por la atención sanitaria que reciben en los últimos tiempos. De hecho, la plaza del médico de Sotillos lleva años cubriéndose con contratos temporales.

Tal es así, que el pasado sábado se echaban a las calles de la localidad de forma segura y responsable, portando cacerolas y ataviados con mascarillas y respetando la distancia de seguridad, para protestar contra el “deterioro” de la asistencia sanitaria y en defensa de una Sanidad digna en el medio rural además de para llamar la atención de la Consejería de Sanidad y de la Gerencia Provincial de Salud de Burgos de la falta de sanitarios para que puedan resolver cuanto antes la situación.

Una protesta que ha envalentonado a los vecinos que amenazan con nuevas y continuas movilizaciones en el municipio cada fin de semana hasta conseguir sus objetivos -la próxima podría ser este mismo domingo según avanzaron-, que podría contar también con el respaldo de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Rural de Castilla y León.