El Museo Patio Herreriano de Valladolid presenta la exposición “La ciudad inaudita”

Recoge obras de 20 fotoperidiostas, que muestran la realidad de la ciudad durante el confinamiento

El Museo Patio Herreriano de Valladolid acoge la exposición “La ciudad inaudita”. Una muestra que busca ser un homenaje a la capital vallisoletana de quienes trabajaron de forma profesional y excepcional en el campo de la fotografía durante la pandemia y el confinamiento.

El trasunto de esta exposición, que reúne fotografías de una veintena de artistas, se encuadra en el carácter excepcional del tiempo transcurrido desde el inicio de la crisis sanitaria en marzo de este año.

El proyecto nace de la lectura de los periódicos durante el confinamiento y de la visualización de las imágenes que ilustraban sus noticias. Los profesionales de la fotografía que trabajaron en servicios esenciales se enfrentaron a una ciudad en unas condiciones insólitas, especialmente en aquellos días de la llamada hibernación de finales de marzo, según destacó el Ayuntamiento de la capital vallisoletana.

“Contaban los fotógrafos en las conversaciones mantenidas con ellos -fundamentales para la forja de esta exposición- que el extrañamiento con el que caminaban por la ciudad vacía era extraordinario y turbador. ‘La ciudad inaudita’ es, decididamente, la ciudad en la que no sabíamos que vivíamos”, explicó.

La muestra, fue presentada por la concejal de Cultura y Turismo, Ana Redondo, y el director del Museo Patio Herreriano, Javier Hontoria y en ella conviven trabajos de fotógrafos artistas y también de fotógrafos periodistas, y sitúa bajo una misma luz y en un mismo espacio imágenes realizadas desde una perspectiva estética y otras tomadas con ánimo informativo.

El objetivo de esta exposición es plantear a la sociedad preguntas sobre la cultura visual y los modos en que ésta se ve afectada, cuando no drásticamente transformada, por los tiempos convulsos que ha padecido.

La relación que se trenza entre los trabajos de los gráficos y de los artistas, entre los que no establece  la exposición distinción alguna, arrojó luz sobre cuestiones de enorme interés, muchas de ellas imprevistas, y favoreció la aparición de un conjunto de reflexiones en torno a la imagen contemporánea que se situó, tal vez de forma insospechada, en el centro del discurso social.

De este modo, invita a reflexionar sobre el ritmo al que circulan las imágenes en los medios de comunicación; cuál es la vida de una imagen en función de su contexto, impreso o digital, o de si va acompañada por un texto o cómo funciona el ojo subconsciente de un fotógrafo.

Estas son cuestiones que asaltan al visitante en su encuentro con unas fotografías que pretenden poner sobre la mesa una reflexión en torno al estatus contemporáneo de la imagen.

Ética periodística

Los organizadores de la muestra, el Ayuntamiento de Valladolid y el Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano, indicaron que este tiempo “raro” obliga, además, a hacerse preguntas de otra índole, ligadas a la ética periodística o, para ser más precisos, a la mitigación del posible dolor que puedan desprender las imágenes que afloran en torno al trauma, de acuerdo a un pacto tácito para no ofender a determinadas sensibilidades que “no hacen sino alejarnos de lo real”.

“Un sentir unánime entre los gráficos que han cubierto la ciudad en tiempos de pandemia, sobre todo en las semanas de confinamiento, es la frustración por no haber podido acercarse al corazón del problema”, señalaron.

En vez de imágenes, los medios de comunicación inundaron sus páginas de contenido estadístico que lejos de acercar a la social al problema enturbiaron la verdad de los hechos.

“Los gráficos, muchas veces indescifrables, que muestran evoluciones e involuciones de curvas y nubes de datos han sido nuestra única ventana a la realidad de este virus inclemente. Junto a ellos, imágenes lánguidas, timoratas no han hecho sino escamotear la realidad, desvirtuándola”, añadieron.

La exposición se articula en torno a los temas que con mayor frecuencia han aparecido entre los cientos de fotografías que se visionaron para la selección. De este modo, revelan la ciudad desierta, las nuevas interacciones sociales, el concepto de limite, las actividades profesionales de carácter esencial, el triunfo de la naturaleza sobre lo urbano, la dicotomía entre el adentro y el afuera y entre la luz y la sombra, una dualidad, ésta última, que “tiene especial relevancia como metáfora del lenguaje fotográfico”.

Asimismo, alude al concepto de límite, pues por un lado, exhibe un interés mostrado por la representación de las lindes de la ciudad, la fina línea que separa lo urbano de lo natural, y, por otro, remite a esos otros limites, más o menos tangibles, que han afectado a la ciudadanía, con espacios precintados y restricciones horarias.

“La relación entre el interior y el exterior, tan marcada durante el confinamiento, abre la puerta a otro conjunto de motivos iconográficos, así las nuevas interacciones sociales o el que tal vez ha sido el más recurrente en nuestro imaginario colectivo: las ciudades desiertas. De nuestras calles vacías se deriva también otro de los temas centrales, las actividades esenciales, de las que han participado también muchos de los artistas que participan en esta exposición”. Describieron.

“La ciudad inaudita” es una exposición de fotografía producida por el Museo Patio Herreriano gracias al apoyo de la Fundación Municipal de Cultura y quiere ser una contribución al tejido cultural de la ciudad.

Fotógrafos participantes: Wellington Dos Santos, Fernando Blanco, Rubén Cacho, Miriam Chacón, Carlos Espeso, Nacho Gallego, Ramón Gómez, Ricardo González, Francisco Javier de las Heras, Juan Miguel Lostau, Ángel Marcos, Eduardo Margareto, Víctor Hugo Martín, Alberto Mingueza, Víctor Otero, Leticia Pérez, Juan Carlos Quindós, Pablo Requejo, Miguel Ángel Santos, Henar Sastre, Ricardo Suárez, Jonathan Tajes, Cristina Vecino y Gabriel Villamil.