España merece una urgente solución

España es una gran Nación . Siempre lo ha sido y así se nos ha considerado históricamente hasta nuestros días .Desde hace veintidós siglos Numancia, cuna más antigua de la historia de España, y de nuestra Patria,  origen del  supremo valor de la libertad que la ciudad y su heroico pueblo nos regaló al mundo y que junto a Roma y su legado universal con el derecho,  la ciudadanía,  la religión, la lengua, o las infraestructuras, la herencia griega,  y junto a la civilización Cristiana, de muchos siglos; todo ello  ha devenido en la creación de los derechos humanos y la democracia y conformado nuestra cultura occidental.

Continuando nuestra historia, la romanización, los visigodos, Covadonga , la marca hispánica protegida por la muga catalana y navarra y los reinos Cristianos, y su empresa común,  las Navas de Tolosa, hito trascendental en la reconquista tras muchos siglos, la unificación de los reinos  con los Reyes Católicos, así como el descubrimiento de Améica y primera circunnavegación del mundo,  con nuestra aportación pionera para la igualdad de derechos de las personas, nuestro legado como civilización Cristiana, nuestra lengua y cultura,  e impulsores del progreso del mundo en todas las áreas durante siglos, pudiendo muy  bien decirse, aún existiendo también otras grandes naciones, ser sucesores del legado del imperio Romano. Luces y lógicamente sombras, como cualquiera, pero balance de éxito sin igual.

También una época tras la invasión francesa - de nuevo  recuperación plena de la fuerza de la unidad de España y respeto máximo a nuestro historia y antepasados -,  de luchas entre nosotros,  para siempre jamás olvidar, y aprender de la historia, y tras ello emerger definitivamente hasta el presente.

Los últimos cuarentena años. Años, además, que han sido de éxito tanto a nivel nacional como internacional. La transición ejemplar y la llegada de la democracia, la recuperación de las libertades políticas, la reconciliación sincera y profunda por lo mucho que todos tuvimos que perdonar y reconocer, todos a todos, la concordia para siempre,  nuestra vuelta al reconocimiento internacional, nuestros avances sociales y económicos sin igual; y todo ello inspirado, promovido y pilotado por SM el Rey Juan Carlos I, y avalado y ayudado por todos los partidos y personalidades de todos los ámbitos e ideas; y que se ha convertido todo ello  en un legado histórico único.

Un legado que nos pertenece a todos y que es un auténtico tesoro en manos de todos, con el permanente agradecimiento que siempre le deberemos al Rey Don Juan Carlos, así como a todos nuestros padres y abuelos, que nos han enseñado como España ha podido salir de sus tinieblas pasadas y ser admirada en el mundo. El ejemplo que el Rey padre nos inspiró en un momento trascendental de nuestra historia y que sirvió así mismo para mostrar el camino de la democracia a nuestros naciones  hermanas de Hispanoamérica, es algo muy difícilmente repetible y son el conjunto de todos los logros ejemplares alcanzados,  sencillamente imposible de que puedan darse de nuevo.

Es de tal magnitud el bien alcanzado, dejando el camino tan perfectamente preparado para las presentes y futuras generaciones,  que es ahora responsabilidad de todos no dejar que ni un milímetro de lo logrado pueda desvanecerse o pueda malograrse.

La democracia hay que cuidarla y mejorarla todos los días y nuestra Carta Magna es el más importante marco que nos ampara y acoge a todos y  precisamente también todos los días. Su cumplimiento escrupuloso en su espíritu y su letra es responsabilidad y obligación de todos,  pues en ello se basa el estado de derecho, el cumplimiento estricto de la ley y la ejecución de las sentencias, siendo su aplicación la garantía del Estado de derecho, así como el respeto pleno a la división de poderes, o el respeto máximo a la monarquía parlamentaria, y a quien ostenta la cúspide del Estado , Su Majestad el Rey, son todas ellas cuestiones trascendentales, indispensable y obligatorias para proteger la democracia.

Desde la sociedad civil queremos llamar una vez más a la cordura y al escrupuloso respeto a la constitución, al estado social y de derecho y a la división de poderes , aplicando todos los días los valores de la democracia cimentados  en el trabajo diario por el bien común y el interés general de todos los españoles. Es flagrante el incumplimiento que hace todos los días de todos estos principios el presidente del Gobierno  y reiteramos la exigencia de que los cumpla. Para ello, así mismo, y en la excepcionalidad y gravedad en la que nos encontramos en medio de una trágica pandemia con miles y miles de españoles muertos y los que mueren todos los días, junto a la gravísima  situación social, laboral, empresarial y económica que se está produciendo; llamamos muy encarecidamente a todos los partidos del arco parlamentario que hunden sus raíces en el máximo respeto a la constitución, a la ley, al estado de derecho, a la división de poderes, a la unidad de España, a la monarquía parlamentaria y a la democracia, partícipes que fueron de la transición, la posterior creación de la constitución y de la democracia, así como a todos los que respetan dicha labor histórica y excepcional, y por tanto respetan y cumplen la constitución; a unirse en un gran pacto por la reafirmación de esos valores y la llamada al gobierno de inmediato para acordar un cambio de rumbo y dejar inmediatamente a los socios del gobierno que quieren derrocar la monarquía, y quieren la disolución de la unidad de España, de la constitución y de la democracia .Que todos esos partidos puedan llamar sin demora y urgentemente al gobierno para ofrecerse como nuevos socios en la fórmula mejor que acuerden y por el tiempo que así mismo consensuen hasta la convocatoria de nuevas elecciones .Que ese sacrificio que excepcionalmente hay que adoptar con toda urgencia sea exclusivamente y por una vez visibilizado por toda la sociedad, solo por el bien supremo de España, renunciado a cualquier ventaja o posicionamiento táctico, con el único objetivo de salvar España de una situación que nadie podía esperar nunca en una democracia, en Europa, y en el siglo XXI.

Lo que está ocurriendo nada tiene que ver con rivalidades políticas legítimas entre unos y otros partidos, ni con acuerdos del día a día entre unos y otros por mucho que incluso sean entre rivales,  lo cual es también normal en algunos momentos, o incluso en muchos en el transcurso de una democracia .Lo que está ocurriendo es un golpe de estado encubierto pero no por ello no anunciado por capítulos y tomando una deriva muy peligrosa cuidando de no cometer delitos como tales, siempre que no se estén  cometiendo ya, pues se quiere subvertir el orden constitucional quitando facultades a los poderes del estado y manipulando la opinión pública todos los días, así como perdiendo  el mas mínimo respeto institucional y necesario cuidado del fondo y la forma, así como de la plena lealtad exigible a todo gobierno con la cabeza del estado y más alta autoridad de la nación.

Un golpe a la constitución y a la más alta jefatura del estado con el insulto, injurias,  acoso, y  vejación  permanente al Rey y llamando al fin de la monarquía parlamentaria por parte del vicepresidente del gobierno y algunos ministros sin que el presidente pare esos insultos e injurias, perjurando todos ellos de su promesa de lealtad al Rey, para ostentar sus cargos, es  un atentado de lesa traición por  parte del gobierno a la más alta instancia de la nación española.

Todos los partidos que defienden el orden constitucional, por tanto, la monarquía parlamentaria, el estado de derecho, la separación de poderes, la unidad de España  y por todo ello la democracia,  han de dar este paso generoso pero indispensable por patriotismo ante la delicada situación de España . Han de ofrecer al gobierno todos unidos cualquier fórmula que haga cambiar de socios inmediatamente, y sobre la marcha, al presidente del Gobierno, sin que pueda decir no, para que toda España sepa el esfuerzo que aunque no les correspondería hacer esperando la llamada del presidente y ser la única solución racional unirse con quien respeta la Carta Magna la que debiera proponer el.

Pero, al no hacerlo, por tanto , deben ser los demás juntos, los que hagan ese sacrificio que en tiempos excepcionales han de ser exigidos a quienes comparten valores trascendentales en bien de nuestra Nación . A partir de ahí se habrá dado un paso de auténtica excepción en bien exclusivamente de España.

Llamamos por tanto a hacer ver al presidente del Gobierno que ha de aceptar esta solución por parte de quienes sí respetan y cumplen la constitución, para así mismo corregir de inmediato la nefasta y vergonzosa imagen que estamos dando en Europa y en el mundo, cosa que los españoles no merecemos .