La «visibilidad» de las personas con parálisis cerebral que no llega

Aspace pone en marcha una campaña cultural para concienciar a la población

En un periodo tan complejo como el que estamos viviendo, marcado por la pandemia de la Covid-19, el sector de las personas afectadas de parálisis cerebral y discapacidades afines, integrados dentro de la Federación castellano y leonesa Aspace, se sienten «invisible» y en una situación económica complicada. Así lo cuenta a la LA RAZÓN, su gerente, Raquel Aceves, que indica que se están devanando los sesos con el fin de poner en marcha iniciativas para recaudar fondos necesarios para su trabajo del día a día y por el sobrecoste de algunos de los servicios que están ofertando, y por concienciar más a la población de esta realidad.

Una de estas ideas se centra en distribución del cuento «Érase una vez...¡un regalo!», con el que pretenden llegar a toda la ciudadanía castellano y leonesa. Una pequeña historieta que se sumerge en los derechos de los niños con parálisis cerebral y con el que se pretende, según destaca Aceves «ofrecer nuevas estrategias de sensibilización o ayudar a trabajar la solidaridad y la integración».

Según la gerente de la asociación, con estos ejemplares que estarán disponibles en todas las bibliotecas y red de bibiobuses de la Comunidad, y que se puede descargar en formato on line, «queremos alcanzar la máxima difusión, sobre todo entre los niños, para hacer de la lectura un vehículo de transformación de la sociedad cuando se fijen en este colectivo».

En la actualidad, son nueve las entidades que integran Aspace Castilla y León, una en cada provincia. Entre todas ellas dan cobertura a 2.500 asociados, principalmente personas con parálisis cerebral, familiares y amigos y ofrecen atención directa a más de 800 afectados. Cuentan con 500 profesionales trabajando en los distintos centros y asociaciones, así como más de 200 voluntarios y ofrecen servicios de atención indirecta a través de los programas de información y orientación a las más de 5.000 personas que residen en la Comunidad.

Pero la pandemia, como cuenta Raquel Aceves, ha supuesto un «revés importante» para el trabajo del día a día que realizan. «Algunos de los servicios se han paralizado y la gente sigue necesitando terapia y tratamientos», señala.

Sobrecostes

Además «estamos asumiendo costes por encima de nuestras posibilidades», lamenta. De esta forma, se han tenido que adoptar los centros a la nueva realidad, creando zonas específicas y de aislamiento, dada la vulnerabilidad del colectivo.

A todo ello se han sumado circunstancias derivadas de la Covid-19, como bajas de profesionales, por lo que ha habido que reforzar las plantillas con sustituciones y labores de limpieza. Una serie de gastos, muchos de los cuáles están siendo financiados por las propias familias.

Por ello, Aceves ha lanzado un grito de auxilio y se queja de que este sector no esté teniendo idéntica «visibilidad» como las residencias de mayores.

No obstante, la solidaridad de diferentes colectivos, en tidades y particulares se ha manifestado en estos últimos meses con la llegada de donaciones bancarias y material, por un importe de unos 40.000 euros que han dado un poco de alivio, aunque no el suficiente, a Aspace. «Seguimos teniendo muchas necesidades», concluye la gerente de la asociación castellano y leonesa, «al no tenerla suficiente financiación y ser muy vulnerables».