Valladolid planta cara a la exclusión

La Diputación dedicará este año 300.000 euros al Banco de Alimentos, Cáritas y Cruz Roja

La Diputación de Valladolid planta cara a la exclusión social y repartirá este año 300.000 euros entre Cáritas, Cruz Roja y el Banco de Alimentos para que puedan hacer frente a las necesidadades generadas por la crisis social derivada de la Covid.

El presidente de la institución provincial, Conrado Íscar, firmaba ayer las adendas a los convenios que la institución mantiene con estas tres entidades sociales para ayudar a las personas que menos tienen y más necesitan, con Guenther Eduardo Boelhoff, director de Cáritas Diocesana de Valladolid; Rosa Urbón, presidente de Cruz Roja Provincial; y Jesús Mediavilla, presidente del Banco de Alimentos de Valladolid.

«Hemos detectado que la situación de necesidad de las familias de la provincia de Valladolid se ha agravado enormemente en las últimas semanas», advertía el presidente de la institución provincial durante la firma del acuerdo, donde aseguraba que la pandemia está causando graves estragos a nivel personal, familiar, económico y social, además de originar enormes desequilibrios económicos especialmente en las personas más vulnerables. Algo que, según Íscar, ha hecho necesario incrementar el presupuesto para poder atender las necesidades económicas y moderar los desequilibrios que repercuten especialmente en las personas menos vulnerables.

Alquiler y alimentos

Los convenios están dotados con 60.000 euros y una adenda de 40.000 euros cada uno de ellos. En total 100.000 euros para cada entidad que se van a destinar a ayudas para el alquiler de viviendas para personas en riesgo de desahucio, a mujeres víctimas de violencia de género y ayudas para la alimentación de los menores en periodos vacacionales escolares y durante el cierre de los colegios. Los fondos se emplean también en acciones de formación destinadas a mejorar la empleabilidad de las personas en riesgo de exclusión social.

En el caso del Banco de Alimentos el dinero irá para comprar alimentos y evitar que se produzca una situación de déficit. Otra parte se destina a los gastos realizados para sensibilizar a la población sobre la necesidad de donar alimentos mediante la organización de actos solidarios.