Alta tecnología para cuidar y conservar el patrimonio

El Monasterio cisterciense de San Martín de Castañeda, un revulsivo turístico en la provincia de Zamora

Las nuevas tecnologías se han convertido en el mejor aliado del rico patrimonio histórico y artístico de Castilla y León. Y si no que se lo pregunten al monasterio cisterciense de San Martín de Castañeda, ubicado en pleno parque natural del Lago de Sanabria zamorano, cuyos últimos trabajos de mejora, restauración y acondicionamiento han contado con la ayuda de la más alta tecnología, de la mano de la Fundación Santa María la Real, que ha permitido lavar la cara a este templo y reforzar su valor patrimonial pero también turístico. De hecho, el punto de información del parque natural del lago de Sanabria se encuentra en dependencias del antiguo monasterio desde ace año y medio, y está suponiendo todo un revulsivo económico para esta comarca.

El consejero de Cultura y Turismo, Javier Ortega, visitaba ayer este templo para conocer de cerca el resultado de los trabajos de conservación que, durante ocho meses, se han llevado a cabo en el monasterio, y que han supuesto una inversión de 400.000 euros. «San Martín de Castañeda es uno de los ejemplos más claros de la importancia de las nuevas tecnologías en la conservación del patrimonio para su puesta en valor turístico por el que apuesta la Junta», destacaba Ortega.

La iglesia es uno de los templos incluidos en el sistema de monitorización del patrimonio desarrollado por la Fundación Santa María la Real.

Las obras de mejora se han centrado en la renovación de la cubierta de la nave, con un doble sistema de ventilación que permite regular su temperatura y minimizar los problemas de humedad que sufría el edificio. El consejero explicaba que los datos aportados por los sensores que hay distribuidos por todo el edificio, han permitido controlar y conocer su estado para poder planificar con mayor acierto las distintas intervenciones desarrolladas hasta el momento. «Gracias a esa información se decidió acondicionar la antigua sacristía como capilla o la renovación de las cubiertas del templo», apuntaba Javier Ortega.

La intervención, que forma parte del Proyecto Románico Atlántico, ha acabado con las filtraciones recurrentes de la cubierta, las manchas de humedad y las condensaciones superficiales en la bóveda del crucero.