Nuevo golpe de la Guardia Civil contra el cultivo y tráfico de marihuana

Agentes de la Benemérita detienen a una persona en la comarca burgalesa de La Bureba como presunto autor de un delito contra la salud pública y desmantelan una plantación al aire libre de cannabis sativa

Nuevo golpe de la Guardia Civil contra la delincuencia relacionado con el cultivo y tráfico de drogas. Y es que no hay día en este país, y últimamente en Castilla y León, en el que la Benemérita, que siempre está ahí, velando por nuestra seguridad, desmantele algún punto en el que se cultive marihuana o en el que se aprehenda de sustancias estupefacientes y detenga a varias personas por delitos contra la salud pública.

Esta vez, la operación denominada NOEND, dirigida por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Burgos, se ha llevado a cabo en la comarca burgalesa de La Bureba, donde varios efectivos del Instituto Armado de esta provincia en colaboración con vecinos de la zona, han detenido a una persona, con iniciales V.H.L., de 52 años, como presunto autor de un delito contra la salud pública por cultivo de marihuana en espacio abierto, en la variedad cannabis sativa, plantación que tutelaba en un paraje de esta zona de la provincia de Burgos que pertenece al partido judicial de Briviesca y que está regada por multitud de arroyos que van a desembocar al Ebro.

Tras una primera fase de investigación y de verificación de los indicios obtenidos fueron localizadas, camufladas entre la vegetación de ribera del río Oca, 44 plantas vivas de cannabis sativa de una altura media de dos metros y gran frondosidad, enraizadas directamente al suelo, repartidas en dos zonas diferenciadas junto a una finca de siembra de cereal.

Los vestigios encontrados en el lugar hacían pensar que su nacimiento no era casual, sino que estaba siendo tutelada, como así lo demostraban las prendas de vestir, guantes, herramientas y las tijeras halladas por el terreno, según informan desde la Comandancia de Burgos.

Retirado pero no alejado del paraje, llamaba la atención una especie de invernadero fabricado con unas estacas de madera y plástico, que hacía las veces de secadero bajo el que se encontraron 225 ramas de 60 centímetros de longitud repletas de cogollos en estado semiseco que podrían haber producido la marihuana para ser distribuida en breve.

El lugar fue sometido durante días a vigilancias discretas hasta que en un dispositivo de cierre fue sorprendida in fraganti una persona, cuando accedía al lugar para trabajos de mantenimiento, por lo que fue detenida. El peso de las plantas vivas recolectadas ha supuesto la obtención de 80 kilogramos en verde, en tanto que las obtenidas dentro del secadero ha arrojado un peso de 28 kilogramos en estado seco.