El Ayuntamiento de Valladolid recupera el Teatro Lope de Vega

Lo adquiere a Unicaja Banco con la permuta de una parcela

Carlos Arranz/Ical

“Hoy se empieza a recuperar este espacio y el Ayuntamiento ya no parará hasta que la ciudadanía comience a disfrutar de su uso cultural”. Así se refería el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, a la noticia de la adquisición del Teatro Lope de Vega, en desuso desde hace varios años, y que era propiedad de Unicaja Banco, que lo ha permutado por una parcela propiedad del Consistorio.

"Estamos ante un teatro que lleva mucho tiempo abandonado en un espacio central de la ciudad, con un valor patrimonial muy importante y hoy se ha dado el primer paso para su rehabilitación, su recuperación y su puesta en valor para la ciudad de Valladolid!, según resaltaba Puente, junto al concejal de Planeamiento Urbanístico y Vivienda, Manuel Saravia. El Ayuntamiento de Valladolid pretende contar con una escuela taller para la rehabilitación integral del inmueble que tendrá usos culturales.

Óscar Puente, tras resaltar que Valladolid tiene seis teatros, ha destacado “el sensacional trabajo que ha hecho la Concejalía de Urbanismo para que esta idea se haga realidad”. Y Manuel Saravia ha anunciado que el edificio tiene que ser sometido a una rehabilitación integral: "Mantener y consolidar un edificio histórico es una buena noticia para la ciudad. Las dos partes que tiene el inmueble potenciarán su utilidad en el futuro ya permiten una autonomía en el funcionamiento, puesto que la fachada central se ubica en la calle María de Molina y la lateral en la calle Veinte de Febrero. El Ayuntamiento únicamente aportará 20.000 euros.

El acuerdo para la adquisición del patrimonio de Unicaja Banco contempla la permuta del Teatro Lope de Vega por una parcela del Callejón de la Alcoholera. La valoración de ambos bienes se sitúa en torno a 1,9 millones de euros. En consecuencia, el Ayuntamiento de Valladolid se hace cargo del histórico espacio escénico, inaugurado en 1861, con la pretensión de rehabilitarlo para su puesta en valor lo antes posible como inmueble cultural, ya que constituye uno de los inmuebles más valiosos y significativos de la ciudad.

En el año 1861 se inauguró en la calle María de Molina el actual edificio y Caja Duero lo adquirió en el 2006, presentando un proyecto de rehabilitación dos años después, aunque nunca llegó a realizarse. La parcela en que se asienta tiene una superficie de 1676,75 metros cuadrados y de forma irregular.