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La Catedral de Burgos seduce con su lado más invisible

Son muchos los secretos que esconden los muros de la Seo en sus 800 años de historia

Celebración de la tradicional ofrenda de flores en la plaza del Rey San Fernando
Celebración de la tradicional ofrenda de flores en la plaza del Rey San Fernando FOTO: Santiago Otero Ramiro Agencia ICAL

La Catedral de Burgos es reconocida mundialmente por su belleza. Pero son muchos los secretos que esconden sus muros en sus 800 años de historia, y que los turistas desconocen.

De la mano del presidente del Consejo Asesor de la Fundación VIII de la Catedral-Burgos 2021, René Payo, LA RAZÓN se adentra en este bello monumento para descubrir más sobre él. Asegura que «tiene muchos perfiles desde sus orígenes hasta nuestros días», ya que cuenta con una parte «invisible, repleto de de múltiples documentos y temas curiosos, que la hacen más interesante».

Pero de entre todos ellos destaca el hundimiento del Cimborrio, que estuvo a punto de acabar con la Catedral del 3 al 4 de marzo 1539, ya que se trata de «la máxima tragedia». La atrevida estructura de este elemento muy alto y elegante, adornado con muchas columnas y con ocho chapiteles fue la causa del derrumbamiento de sus pilares del lado norte y arrastró consigo varias bóvedas. El mismo día, el cabildo decidió reconstruir el cimborrio y de ello dio encargo a Juan de Vallejo. La obra contó con el apoyo de todos los burgaleses que dejaron de construir el Arco de Santa María, en la puerta de acceso de la ciudad, para dedicarse a la Seo, lo que demuestra que este monumento «siempre ha sido un icono referencial» para la ciudad.

Otro de los hechos más desconocidos que se vivieron en la Catedral, y que demuestra su importancia para los burgalesas, por la defensa de ella, según afirma René Payo, fue el asesinato del gobernador civil, Isidoro Gutiérrez, que en 1869, fue apaleado y apresado en el interior de la Catedral por una muchedumbre que lo arrastró al exterior por la puerta del Sarmental y lo mutiló hasta quedar muerto en la plaza. Y es que a los burgaleses no les gustó que intentará llevarse documentos y bienes bibliográficos de la Seo.

También en la Edad Media la Capilla de Santa Catalina acogía las reuniones del Ayuntamiento, lo que resalta en el día a día de la ciudad, que acabó el día en el que los regidores de la ciudad tuvieron un enfrentamiento a espada, lo que provocó que el Cabildo prohibiera este tipo de celebraciones.

Pero no sólo ha vivido la Catedral momentos tensos en su interior. El 18 de octubre de 1615 acogía la boda entre Luis XIII y Ana de Austria, que convirtió en referente mundial a la capital burgalesa. Además desde la Edad Media todos los Reyes de España han visitado la Seo.

Peregrinos junto a la Catedral de Burgos
Peregrinos junto a la Catedral de Burgos FOTO: Ical La Razón

El presidente del Consejo Asesor también recuerda la figura del Infante Traidor, que en el presbiterio participó en la traición para asesinar al hijo de Guzman el Bueno, lo que demuestra, según asegura, que «no todos los personajes que aparecen en la Catedral son dignos de alabanza».

En materia cultural la Catedral de Burgos también tiene mucho que decir, ya que su Escalera Dorada es la más antigua del mundo con esa solución arquitectónica, al estar inspirada en otra de Bramante en el Belveder, que en la actualidad no existe.

Asimismo, sus vidrieras más antiguas son las del rosetón del Sarmental, del siglo XIII. Las demás se rompieron por el tiempo o volaron cuando los franceses dinamitaron el castillo.

Su famoso «papamoscas», que se ha convertido estos días en la mascota de la celebración del VIII Centenario, también tiene sus leyendas, que abarcan desde el abuelo de Isabel la Católica hasta Víctor Hugo y su Quasimodo, al ser un muñeco muy célebre y aparece en numerosas obras, especialmente en los diarios de viajes o las memorias de los viajeros que visitaban Burgos.

Reyé Payo también resalta que se trata de «la Catedral de los poetas», con José Zorrilla muy vinculado a ella, al estar enterrado Pedro Fernández de Villegas, que fue el primero en glosar al castellano «La Divina Comedia» de Dante.

Además, entre sus muros se curtieron dos genios rivales Felipe Virgarny y Diego de Siloé, que más tarde dejaron su impronta en otras ciudades; Toledo y Granada, respectivamente.

Lo mejor de todo, señala René Payo, es que todos los días la Catedral de Burgos con sorprendentes descubrimientos.