Opinión

Autenticidad y poder

Alcanzar el poder desde la autenticidad, sin trapecerías de ningún tipo, despejaría el horizonte y daría holgura a nuestras vidas. Mejoraría todo un montón. Pero ¿Cuál es la fórmula para mantener el liderazgo y el triunfo político sin mentir? Si tienes la respuesta, amable lector, has descubierto el bien más preciado.

He aquí algunas cualidades indispensables: sentido de la realidad, capacidad para pedir perdón, austeridad, espontaneidad, fuerte empatía, compromiso social, generosidad a la hora de asumir riesgos y nunca fomentar el miedo como estrategia electoral; para empezar no estaría mal ¿Cierto? Es parte de la propuesta inteligente y bien armada de Imelda Rodríguez Escanciano, en su libro “Imagen política modelo y método”, que acaba de publicar en Gestión 2000, de Planeta, con prólogo de Luis Bassat y epílogo de José Antonio Marina.

Aunque era algo que se veía venir -con o sin pandemia-, la realidad es que la crisis mundial que nos vapulea, presagia un nuevo tipo de políticos, de instituciones y de gobiernos. Un novedoso estilo, que ya practican algunos de los líderes más reconocidos por la opinión pública, y que tiene que ver con su credibilidad y rechazo a otras propuestas manipuladas.

Integridad, autenticidad, firmeza; el resto es paisaje. Imelda Rodríguez Escanciano, quien fuera la rectora más potente, hasta la fecha, de la Universidad Europea Miguel de Cervantes, se atreve, desde una actitud insobornable y humanista, a buscar respuestas en medio del oleaje al que nos enfrentamos.

El liderazgo auténtico consiste, para Imelda Rodriguez, más que en cualquier otra cosa, en la defensa del bienestar de los más frágiles y vulnerables, lejos de cualquier dimensión emocional del poder. Desde la honradez que la caracteriza, esta doctora en Ciencias de la Información, defiende la necesidad inaplazable de unos servidores de lo público capaces de ser útiles y servir a la sociedad con valores que fascinen y arrastren; sin distorsionar la realidad y usando bien a Maquiavelo, ¿Por qué no? El más sólido defensor de la vigilancia ciudadana en política, sin dejar pasar una. La lucidez como cualidad aplicada a la vida diaria, es algo esencial en el modelo político propuesto por nuestra autora.

Un método que revela los cimientos de esa autoridad útil, tan anhelada por la gente corriente y moliente, que constituye el secreto del carisma verdadero. En definitiva: un libro necesario en la búsqueda esperanzada para sujetar y manejar bien el timón de lo público, que falta nos hace.