Veinte años del primer trasplante de hígado

Desde entonces son ya 720 las personas que han recibido un nuevo órgano en castilla y León

Un trasplante de hígado, en una imagen de archivo
Un trasplante de hígado, en una imagen de archivo

Veinte años y un día han pasado ya desde que un 20 de noviembre de 2001 se llevara a cabo el primer trasplante hepático en Castilla y León. Concretamente, en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid. Al que se sumaron dos más ese mismo año.

Desde entonces ya han sido 720 los ciudadanos que han recibido un nuevo hígado gracias a esta técnica sanitaria. Unas operaciones que han ido aumentando paulatinamente cada año, desde las tres el primer año, hasta las 16 el segundo, treinta el tercero y así hasta las 52 que se llevaron a cabo en 2017, el año con más trasplantes. Si bien, desde entonces el número ha ido cayendo hasta las 21 del pasado año o las 27 de un año antes, debido sobre todo a la eficacia del tratamiento antiviral contra el virus de la hepatitis C, que está disminuyendo las indicaciones de trasplante.

Los tiempos de espera también se están consiguiendo reducir en los últimos años de forma considerable, que en el caso de Castilla y León es de cuatro meses como máximo, gracias también a la solidaridad de la sociedad española y a un país como España, cuyo programa de donación de órganos es el mejor del mundo.

En estos momentos, solo hay cuatro pacientes aguardando para recibir un trasplante hepático.

Estos tiempos han pasado de tener una media de 68 días de espera en Castilla y León en 2010 a 48 en 2020, 21 días en 2019 (antes de la pandemia); presentando, en todo momento, listas de espera muy inferiores a la media nacional que en esas mismas fechas se situaba en 134 días en 2010, 73 en 2020 y 42 en 2019 (ejercicio pre-covid), según informan fuentes de la Consejería de Sanidad.

Además, desde hace un lustro, esta técnica asistencial ha mejorado ostensiblemente al añadirse también la posibilidad de realizar trasplantes hepato-renales, posibles gracias a la colaboración entre el Hospital Universitario Río Hortega y el Hospital Clínico Universitario de Valladolid.

El primero de ellos se llevó a cabo el 8 de enero de ese año, y desde entonces ya se han llevado a cabo dos de estas intervenciones en el Sistema Regional de Salud.

Región exportadora

Castilla y León es, además, una región exportadora de hígados hacia otras partes de España; ya que la Comunidad presenta un elevado nivel de solidaridad y donación de órganos. Por ejemplo, en 2020 hubo 86 donaciones en nuestra Comunidad, de los que 27 fueron trasplantados para ciudadanos de la misma.

De los 27 trasplantes hepáticos realizados el año pasado dos fueron para pacientes cuyo área de salud de referencia es Ávila, seis de Burgos, ocho de León, cuatro de Salamanca, uno se Segovia, uno de Soria, seis de Valladolid y uno de Zamora. Se puede observar en 2020 hubo un descenso generalizado de este procedimiento en todo el país debido a la pandemia de Covid-19.

Los principales problemas de salud cuyo abordaje incluye la indicación de un trasplante hepático son la cirrosis y el hepatocarcinoma. Pero es una técnica que también se emplea en el tratamiento de otras patologías como el fallo hepático agudo o la colangitis, entre otros.

Estas intervenciones también son más frecuentes en hombres que en mujeres, en el entorno del 80 por ciento los primeros y del veinte las segundas, aunque los últimos datos, de 2020, revelan que siete de cada diez trasplantes hepáticos se realizaron a varones y el 30 por ciento a mujeres.

Todo esto ha hecho que el programa de trasplante hepático de Castilla y León sea ya un servicio consolidado. Una técnica sanitaria que permite ofrecer a todos los pacientes una atención eficiente y rápida en su propia Comunidad.