Arranca el proyecto Resinlab en Castilla y León para convertir al sector resinero en “estratégico” en Europa

El Cesefor desarrollará un proyecto para mejorar la manera de extraer la resina y dará formación a los 900 resineros de la Comunidad

Extracción de resina en la Comunidad
Extracción de resina en la Comunidad

El Centro de Servicios Forestal y de su Industria de Castilla y León (Cesefor) ha comenzado a desarrollar el proyecto Resinlab en la Comunidad que tiene como objetivo  que el número de resineros, que actualmente se sitúa entre 800 y 900, aumente; acompañarles en el proceso de asociacionismo y formación y se les dé herramientas de innovación para mejorar el trabajo de extracción de la resina.

La coordinadora del proyecto, Aída Rodríguez, señala que, durante esta semana, los técnicos encargados del desarrollo de este proyecto en el que participa un grupo operativo supranacional de Castilla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura han tenido una primera toma de contacto con los resineros de cada zona para saber las principales reclamaciones del sector.

El proyecto, que cuenta con medio millón de euros de inversión, pretende generar una red de territorios de experimentación para lo cual los técnicos se dirigen a estos territorios resineros para conocer de primera mano cuáles son sus necesidades y reclamaciones.

Estas jornadas se hicieron esta semana en Tardelcuende, Quintana Redonada y Almazán y se prevé realizarlas en la zona de Coca en Segovia; en Tabuyo en León y en la provincia de Zamora.

“En Castilla y León  las provincias de Segovia, Valladolid, Soria y León tienen potencial resinero pero vamos a hacer cursos de formación en Zamora, porque también tienen potencial”, indicó.

La coordinadora del proyecto justifica la puesta en marcha de este ambicioso proyecto, que tiene “mucho sentido”, ya que se prevé que la demanda crezca, ya que dentro de las políticas europeas se concibe como un producto alternativo a los derivados del petróleo, al ser renovable y generado en el medio rural, al fijar la población rural y ayudar a la conservación de las masas forestales.

“En el 2010 y 2011 fue un sector emergente porque se cuadriplicó el número de resina y de resineros, es decir, el sector experimentó un crecimiento muy fuerte, pero en los últimos tres años estamos con la misma producción y el mismo número de resineros. Se ha estabilizado, pero pensamos que vienen momentos de volver a crecer”, aseguró, para añadir, además, que el principal competidor de la resina son los derivados del petróleo, es decir, los hidrocarburos, que intentan ser sustituidos por otras fuentes de energía más sostenibles.

Asimismo, Rodríguez precisó que el principal competidor de la resina de la Península Ibérica es la procedente de China y Brasil, que sufrirá, en los próximos meses, un incremento de precio por el aumento de los costes del transporte. Este extremo podrá ayudar a España y Portugal, principales productores europeos, a posicionarse como líderes en este ámbito.

La técnico señala que Castilla y León tiene capacidad para duplicar y triplicar el número de resineros que deben estar sujetos a la ordenación forestal marcada, ya que toda la superficie no es resinable, los pinos tienen que tener una edad y posibilitar su regeneración.

El Cesefor también trabaja, a la par, por la y formación del resinero. Para ello, cuenta con parcelas de investigación donde se realizan ensayos sobre métodos de extracción y se investiga sobre la posibilidad de utilizar nuevas pastas estimulantes.

“La resina es un producto de futuro y cada vez va a tener  más espacio en el mercado por sus características: por ser un producto natural, renovable y sustitutivo de los hidrocarburos de petróleo. El punto frágil es que necesitamos resineros y queremos saber por qué  no se incorporan al sector y mejorar, en definitiva, sus condiciones laborales”, destacó.

En el caso específico de Soria, el Cesefor propuso a los resineros que se asocien con el objetivo de que la comunicación entre los técnicos y los agentes de la cadena de valor sea más fluida y para que en un futuro barajen la posibilidad, incluso, de conformar una cooperativa como existe en Segovia y León y puedan competir en igualdad de condiciones.

“Pensamos que para ciertas cosas es mejor que se asocien. Por ejemplo a la hora de comunicarles avances tecnológicos o dar visibilidad al sector. El hecho de tener una estructura les permite una mejor y reconocimiento”, agregó para explicar que es un sector muy dependiente de las variaciones  precio de la resina en el mercado y, por ello, necesita tener una estructura resiliente.

Los expertos apuntan a que existen muy pocas razones para pensar que la resina vaya a ser cada vez más un sector más estratégico y más relevantes en el medio rural de España.