Castilla y León liderará la corrección de tendidos eléctricos para la avifauna

El problema de la electrocución representa una seria amenaza a la supervivencia de especies protegidas

Las aves de mediana y gran envergadura son las más afectadas
Las aves de mediana y gran envergadura son las más afectadas FOTO: La Razón

Castilla y Leon ha sido una de las comunidades autónomas (CCAA) donde se ha generado una mayor parte de la energía eléctrica del país, y ello ha supuesto que este territorio esté surcado por numerosas líneas eléctricas. A partir del año 2008 se comienza a tomar en consideración la problemática medioambiental asociada a los tendidos eléctricos, definiéndose las características técnicas que deben disponer los tendidos eléctricos para evitar problemas de mortalidad no natural por electrocución e iniciándose el procedimiento para el establecimiento de zonas de protección de avifauna, donde, una vez aprobadas, todos los tendidos eléctricos de nueva construcción deben disponer de estas medidas preventivas.

La Junta, a través de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente ha estado desde el principio a la cabeza en la búsqueda activa para la solución de esta problemática medioambiental, desde la definición de las primeras zonas de protección de avifauna en 2010, la publicación del listado de tendidos eléctricos peligrosos en 2012 hasta la última actualización de las zonas de protección de avifauna en 2020, donde se amplía a todo el territorio la necesidad de disponer de medidas preventivas a las nuevas líneas eléctricas.

Castilla y León ha sido receptora de fondos estatales para la corrección de tendidos eléctricos en prevención de electrocuciones de avifauna, a través de sendas subvenciones otorgadas mediante Acuerdo del Consejo de Ministros de 11 de octubre de 2019 por la que se aprobó la distribución territorial definitiva de los créditos presupuestarios acordados en la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, para la modificación de los tendidos eléctricos peligrosos y así garantizar que ya no supongan ningún riesgo para la avifauna, correspondiendo a Castilla y León 749.298,90 euros de un total de 3.568.090,00 euros. Igualmente, el Consejo de Ministros de 27 de octubre de 2020 acordó aprobar la distribución territorial definitiva de los créditos presupuestarios acordados en la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, para la modificación de los tendidos eléctricos peligrosos, correspondiendo a Castilla y León 914.285,71 euros de un total de 1.000.000 euros. Con los fondos de ambas concesiones, Castilla y León articuló las ayudas cuyo objeto era la corrección de las líneas publicadas en la Resolución de 2012, pertenecientes a 33 empresas distribuidoras.

En la actualidad desde la Junta de Castilla y León se está avanzando en la ampliación del listado de tendidos que no se adecúan a las prescripciones técnicas del citado real decreto con el objeto de ampliar el abanico de titulares propietarios de tendidos potencialmente perceptores de apoyo financiero para su corrección.

Para ello se organizó el 27 de abril de 2021 una jornada abierta para dar a conocer las líneas de trabajo de la administración regional en este ámbito. Asimismo, en agosto del 2021 se publicó en el Boletín Oficial de Castilla y León el anuncio para que los titulares de forma voluntaria declararan los tendidos que no se adecuaban a la reglamentación en materia de protección de avifauna. Y como línea de trabajo más potente de cara a esa ampliación de listado son los trabajos de inventario que se están actualmente realizando por todo el territorio de Castilla y León para detectar los apoyos peligrosos, abarcando no sólo los de empresas de distribución sino también los tendidos eléctricos peligrosos de propiedad particular, en muchos casos de gran riesgo para la colisión y electrocución.

Con el fin de poder aplicar de forma eficiente estos fondos provenientes del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, dado que todo el territorio de Castilla y León se considera zona de riesgo de electrocución como ha quedado patente con la Orden FYM/79/2020 de 14 de enero, y centrar los esfuerzos de corrección en los apoyos de mayor peligrosidad en aquellas zonas donde verdaderamente el problema de la electrocución representa una seria amenaza a la supervivencia de especies protegidas, desde la Junta de Castilla y León se han elaborado dos documentos:

  • Zonificación de la probabilidad de electrocución para las aves en líneas eléctricas de Castilla y León.
  • Manual de caracterización de la peligrosidad de apoyos por electrocución para la avifauna en tendidos eléctricos.

El documento ‘Zonificación de la probabilidad de electrocución para las aves en líneas eléctricas de Castilla y León’ permite realizar una zonificación del territorio de Castilla y León, a partir de cuadrículas UTM 1x1 km y UTM 5x5 km, en función del riesgo de electrocución (peligrosidad) para las especies de aves amenazadas más sensibles a este factor de mortalidad no natural en el conjunto del territorio.

Las especies seleccionadas y los periodos de su ciclo vital analizados fueron las siguientes:

A) Aves rapaces rupícolas:

  • Águila real Aquila chrysaetos (periodo reproductor).
  • Águila perdicera Aquila fasciata (periodo reproductor y etapa dispersiva).
  • Buitre leonado Gyps fulvus (periodo reproductor).
  • Alimoche Neophron percnopterus (periodo reproductor)
  • Quebrantahuesos Gypaetus barbatus (periodo reproductor)

B) Aves forestales amenazadas:

  • Águila imperial Aquila adalberti (periodo reproductor y etapa dispersiva).
  • Milano real Milvus milvus (periodo reproductor-etapa dispersiva y periodo invernal).
  • Buitre negro Aegypius monachus (periodo reproductor).
  • Cigüeña negra Ciconia nigra (periodo reproductor)

Para la catalogación del riesgo de electrocución de cada cuadrícula se ha tenido en cuenta los siguientes factores:

  • La presencia de especies sensibles a la electrocución durante el periodo reproductor, así como durante el periodo pre-reproductor, dispersivo e invernal.
  • La vulnerabilidad de estas especies frente a la electrocución, valorado con un índice de vulnerabilidad obtenido a partir de los datos de mortalidad existente.
  • La exposición a la electrocución, basado en la densidad de apoyos peligrosos en cada cuadrícula de la red de distribución eléctrica.